Derechos Humanos

16/9 : los lápices siguen escribiendo

Hoy, se cumple un nuevo aniversario del hecho emblemático de represión por parte del terrorismo de Estado a la militancia estudiantil. Un 16 de septiembre de 1976, tuvo lugar en la provincia de Buenos Aires el secuestro y desaparición forzada de estudiantes secundarios, que pasó a la historia como La Noche de los Lápices.

Hoy, es el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios. Se recuerda la infausta Noche de los Lápices, que implicó el secuestro y desaparición de estudiantes secundarios de La Plata. No fue este el único caso de ataque a la población estudiantil por parte del terrorismo de Estado. En Chaco, se tiene conocimiento de cuatro casos de estudiantes desaparecidos por el terrorismo de Estado a raíz de su militancia social y política.

El 16 de septiembre a la noche, en La Plata, el operativo que lleva adelante el Batallón 601 del Ejército, con la Policía bonaerense al mando de Camps (indultado por Menem, hoy muerto) y Etchecolatz (hoy preso) secuestra a un grupo de estudiantes, militantes, de entre 14 y 17 años, que habían participado en la campaña por el boleto estudiantil en esa ciudad. En 1975, habían logrado conseguir ese derecho, pero en agosto de 1976, la dictadura lo suspendió. Identificaron luego a quienes habrían participado activamente de esa lucha, lo que se calificaba como “actos de subversión”.

Así consta en un documento de inteligencia titulado “La noche de los lápices”, que años más tarde fue hallado en dependencias de la Policía bonaerense, en donde se describen las acciones que se debían emprender contra estos jóvenes, “integrantes de un potencial semillero subversivo”.

El 16, Claudio De Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro eran secuestrados en la primera jornada del operativo. Todos ellos eran militantes de la Unión Estudiantil Secundaria (UES). En tanto que el 17, los represores apresaban a Emilce Moler, también militante de la UES y Patricia Miranda, que estudiaba en el Colegio de Bellas Artes de La Plata.

Cuatro días después, caía en las garras de los represores Pablo Díaz, militante de la Juventud Guevarista. El 8, una semana antes del operativo, también fue secuestrado Gustavo Calotti, quien compartió el cautiverio y las torturas como los demás compañeros.

Todos fueron conducidos al centro clandestino de detención conocido como Arana, donde se los torturó durante semanas, y luego los trasladaron a destinos similares: el Pozo de Banfield, el Pozo de Quilmes, Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires y las Comisarías 5ª, 8ª y 9ª de La Plata y 3ª de Valentín Alsina, en Lanús, y el Polígono de Tiro de la Jefatura de la Provincia de Buenos Aires.

Solo 4 de ellos pudieron sobrevivir. Lograron su libertad entre 1978 y 1980, tras estar “a disposición del Poder Ejecutivo nacional”: Gustavo Calotti, Emilce Moler, Patricia Miranda y Pablo D{iaz.

 

JUICIO Y CASTIGO.

En 1985, como consecuencia de la salida a la luz del terror, se llevó adelante el Juicio a las Juntas, donde sólo se juzgó a los principales responsables militares, a los que encabezaban las juntas. En estos juicios, Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes, a través de su testimonio, logró que la Noche de los Lápices tomara notoriedad al contar los secuestros y posterior tortura de él y sus compañeros, como también la desaparición de los que no lograron sobrevivir.

El comisario de la Policía bonaerense, Miguel Etchecolatz, autor material de los secuestros y desapariciones esquivó a la Justicia en los años 80 por el amparo de la Ley de Obediencia Debida. Tras derogarse la ley en el año 2003, se iniciaron los juicios de lesa humanidad y Etchecolatz recibió sentencia por los crímenes cometidos durante la dictadura y por ser el principal responsable de la Noche de los Lápices.

 

CHACO: LA UES

En Chaco, la persecución a militantes estudiantes comenzó en 1975. Se tiene registro de cuatro casos de estudiantes militantes de la UES detenidos y desaparecidos a los 19 años de edad: la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) congregó a miles de estudiantes durante la década del setenta. Sus militantes tenían entre 13 y 18 años. En un país atravesado por la efervescencia social y la toma de conciencia ante la realidad y las injusticias, el estudiantado ganó un importante espacio político. Un reclamo concreto que decidieron encarar fue el reconocimiento del boleto estudiantil ante el Ministerio de Obras Públicas en 1975.

La  UES estaba organizada en siete regionales, Chaco integraba la regional 4, junto con Formosa, Corrientes y Misiones. En nuestra provincia, participó en la institucionalización de los Cuerpos de Delegados, clubes colegiales y en la creación de la Coordinadora Centros de Estudiantes.En Chaco, la UES tuvo militantes y referentes en la mayoría de las escuelas de Resistencia, resaltándose su participación en los colegios “Mc Lean” y “Nacional José María Paz”.

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