
Organismos de derechos humanos, movimientos sociales, organizaciones políticas y centrales sindicales convocaron a una movilización en Resistencia el próximo 24 de marzo, al cumplirse 50 años del golpe de Estado cívico-militar. La concentración será a las 18 en la intersección de 9 de Julio y San Martín, y culminará frente a la Casa por la Memoria, donde se realizará el acto central y la lectura de un documento colectivo.
El anuncio se realizó durante una conferencia de prensa este jueves por la mañana en la Casa por la Memoria, en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. La convocatoria busca reunir a distintos sectores “en unidad y resistencia”, bajo la consigna de reivindicar la memoria, la verdad y la justicia.
Durante el encuentro, el presidente de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) Chaco, Mario Esper, advirtió sobre un retroceso en las políticas de derechos humanos. “Debemos reconocer que el ‘Nunca más’ ha perdido fuerza ante las libertades condicionales y prisiones domiciliarias a genocidas, en un contexto negacionista impulsado por el actual gobierno”, sostuvo. Además, afirmó que “hoy se pretende instrumentar por vía institucional lo que la dictadura no pudo imponer a fuerza de balas, desapariciones, torturas y exilios”.
Desde las organizaciones convocantes también llamaron a marchar “por los sueños de las y los 30.000, por la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación”, y remarcaron la importancia de sostener la memoria frente a las consecuencias actuales del modelo económico instaurado durante la dictadura.
De la conferencia participaron agrupaciones como PCR, CCC, Libres del Sur, Frente Grande, Movimiento Evita y UTEP, junto a sindicatos como ATE, CTA de los Trabajadores, Utre Ctera, UPCP y CGT, además de legisladores provinciales y nacionales.
En este contexto, se destacó la adhesión unánime de las centrales obreras a la convocatoria, definida previamente en el Plenario de Unidad realizado a mediados de marzo en Puerto Tirol. La movilización se enmarca en una jornada histórica que, a medio siglo del golpe, vuelve a poner en agenda la defensa de los derechos humanos y la memoria colectiva.



