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Acoso escolar: “Sin la intervención docente es casi imposible que cambie”

En el día internacional contra el acoso escolar, este matutino entrevistó a la coordinadora del Equipo de Apoyo y Orientación Escolar Central del Ministerio de Educación provincial, sobre el abordaje e intervención que se propone para erradicar y prevenir estas situaciones de violencia.

El 2 de mayo se recuerda el día internacional contra el acoso escolar. Desde el 2001, esta fecha fue sugerida por asociaciones y organizaciones no gubernamentales con el fin de concienciar sobre los riesgos que conlleva esta problemática y la búsqueda de medidas para prevenirlo. Según destacó el año pasado UNICEF, tras su estudio de 2019, “algo más de uno de cada tres estudiantes de entre 13 y 15 años en todo el mundo sufren actos de acoso escolar.

Por este motivo, elDIARIO de la Región dialogó con la licenciada en Psicología y coordinadora del Equipo de Apoyo y Orientación Escolar Central del Ministerio de Educación del Chaco, Kiria Góver para ahondar en los principales puntos para abordar y contener estas situaciones. 

Primero, definió que “el acoso u hostigamiento escolar es una de las formas de violencia entre pares que pueden acontecer en las escuelas”. 

“Se trata de la agresión hacia una persona o grupo cometida por una o más personas –generalmente más– realizada en forma sistemática y repetida en el tiempo, y sobre la base de una relación asimétrica de fuerzas”. Un punto importante que subrayó Góver tiene que ver con que esa asimetría no se da antes, sino que se produce en la misma escena, a la vez que es su efecto. “No hay en sí mismos sujetos ‘fuertes’ o ‘débiles’ “, afirmó.

De esta manera, son estas dos características, la perduración en el tiempo y la relación asimétrica de poder, las que definen este tipo de hostigamiento y las que dan las señalaes de alerta para una intervención institucional.   

“El acoso es un fenómeno grupal en el que intervienen generalmente, además de quienes acosan y quienes son acosados, otros sujetos en calidad de testigos o espectadores, que no agreden directamente pero presencian e incluso en algunos casos se suman a las agresiones, humillaciones o burlas”, señaló la especialista, otro factor que suele olvidarse al momento de abordar el tema. Estas agresiones no sólo físicas, también puede ser psíquicas: golpes, amenazas, humillaciones, aislamientos o exclusiones, burlas, rumores o formas más sutiles, como gestos, entre tantas.

Por otro lado, el ciberacoso se concreta en el espacio virtual (a través de las redes sociales o teléfonos celulares). Algunos mecanismos identificados pueden ser hacer circular rumores, difundir fotos comprometedoras, distribuir correos electrónicos ofensivos, abrirse un perfil en Facebook usurpando la identidad de otro; subir a Internet filmaciones o fotos de situaciones de humillación; enviar mensajes amenazantes por correos electrónicos o mensajes de texto por celular o alentar a no concurrir al cumpleaños.

EL ABORDAJE

Consultada sobre el rol del personal educativo y qué recursos pueden tomar, Góver hizo una primera diferenciación: “En el Sistema Educativo no se utilizan los enfoques teóricos de ‘bullying’, porque éstos utilizan explicaciones centradas en características inherentes a los sujetos, violentos o pasibles de ser victimizados (víctimas o victimarios), tomados de la Victimología Clásica. En cambio, como se considera que hablamos de sujetos en desarrollo y formación, utilizamos un enfoque relacional. Esto evita estigmatizaciones de los y las estudiantes, así como que sus identidades queden fijadas en estas categorías”.

Este enfoque está directamente relacionado al modo de abordar la situación, que implica subjetividades y contextos, no individualidades prefijadas. “Cuando hablamos del enfoque relacional, hablamos de que una manifestación de violencia tiene lugar no solamente por características de las personas involucradas o por circunstancias individuales, sino también por las interacciones entre los sujetos. Estas, a su vez, no se producen en el vacío sino en un determinado contexto. Los comportamientos que asumen las personas tienen relación directa con ese contexto en que ocurren las interacciones. Si los comportamientos son situacionales, entonces no necesariamente se conforman como identidades. No hay niños/as o adolescentes acosadores o propicios de ser acosados, sino que actúan ese rol o se comportan de ese modo en unas circunstancias determinadas”, detalló.

INTERVENCIÓN

En este punto, afirmó que el “abordaje atañe a la escuela en su conjunto y requiere de una intervención inmediata, una vez que acontece en la escuela, detener la situación”. “Sin la intervención docente es casi imposible que la dinámica relacional cambie”, añadió. Según compartió la especialista de la cartera educativa provincial, las conclusiones del Observatorio Argentino de Violencia en las escuelas del Ministerio de Educación de la Nación (2014) en escuelas secundarias, indican que las situaciones de violencia disminuyen ante la intervención docente y que los y las estudiantes reconocen y valoran la intervención.

“Lo primero es sentar posición: es indispensable que la/el docente haga oír a los/as estudiantes que las situaciones de acoso no tienen lugar en la escuela”, expresó y aclaró que “el límite no debe ponerse de manera violenta ni generando humillación, ya que puede reforzar la violencia.

“Hay que evitar que las medidas que se tomen a continuación sean sólo punitivas para el que acosa y sobreprotectoras para quien es acosado, ya que se refuerza la asimetría de fuerzas”, apuntó.

Por otro lado, indicó que es importante darle la palabra al estudiantado, no sólo a quienes estén involucrados sino a toda la clase,  “tienen que poder hablar sobre lo que les sucede. Generar espacios diferenciados en principio para poder preguntar: qué le pasa, porqué se presenta de este modo ante los/as compañeras/os, cómo se siente en su casa, por ejemplo. Preguntas que alojen, que posibiliten la expresión, que se sientan escuchados, cuidados, contenidos”.

“Involucrar al grupo de pares es fundamental, sin la presencia de este público la situación perdería sentido, no tendría lugar. El grupo puede colaborar para que no haya malos tratos”, señaló.

ACCIONES

Si estas situaciones ya tienen lugar, y es el caso, Góver aclaró que involucra a la escuela en su conjunto, a la institución, a su vida cotidiana, a su organización y funcionamiento y se preguntó qué se puede hacer para prevenir situaciones de violencia, para construir una institución que cuide a todos y todas. 

La línea de acción que propone es el de la lógica de la promoción, trabajando sobre las condiciones previas que la escuela debe trabajar y poner en marcha para que ciertos vínculos encuentren un lugar, y otros, no. “Es así que se propone promover desde la escuela vínculos solidarios, pluralistas, basados en el respeto mutuo, trabajar en la valoración de las diferencias y la diversidad, en el tratamiento democrático de las situaciones conflictivas, en el reconocimiento del otro/a como semejante; Construir de manera conjunta los Acuerdos de Convivencia, conformar los Consejos de Aula y Escolares, los Centros de Estudiantes; generar espacios de circulación de la palabra, de participación real de los y las estudiantes en la vida escolar; Constituirnos en adultos/as atentos, dispuestos; Construir autoridad democrática; Fortalecer las redes comunitarias y los lazos con las familias”, manifestó.

LA PROVINCIA

La licenciada destacó que el Ministerio de Educación cuenta con los Equipos de Apoyo y Orientación Escolar que asesoran, orientan y acompañan en el abordaje de las diferentes situaciones complejas que acontecen en la vida escolar, como pueden ser las de violencia. “Pero estos equipos también colaboran con la generación de condiciones favorables para la enseñanza y el aprendizaje y a configurar instituciones más democráticas, inclusivas y de cuidado de todos y todas”, señaló, en tanto un enfoque integral que no espera situaciones violentas para actuar, sino que realiza acciones preventivas.

Sobre el final, consultada sobre material para la docencia, añadió que cuentan con una herramienta conceptual y metodológica muy importante como es la Guía de Orientaciones para la intervención educativa en situaciones complejas relacionadas a la vida escolar, “actualmente en revisión y elaboración, pero vigente” y el cuadernillo “Acoso entre pares. Orientaciones para actuar desde la escuela”,  del Ministerio de Educación de la Nación.

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