Opinión

Adolescentes en la cuarentena: cómo acompañarlos

La licenciada Silvina Henin comparte algunas sugerencias para las problemáticas e inquietudes que surgen en el contexto de aislamiento.

El escenario con el adolescente esta difícil… por ello, quisiera dejarles algunas sugerencias y orientaciones que les sirvan de apoyo para acompañarlos en estos momentos. No hay recetas dadas ni soluciones mágicas y cada uno tiene su propio contexto.
Hoy los adolescentes viven el aislamiento social con una sensación de pérdida más de las que se encuentran atravesando en esta etapa, la convivencia no resulta fácil en estos momentos que estamos todo el día en casa, además resulta difícil adaptarse abruptamente a esta época de cambios tan marcados, la sobreinformación y un torbellino de nuevas emociones que emergen día a día.
Podemos escuchar en el relato de los padres en las consultas, las problemáticas que surgen con sus hijos adolescentes en la cotidianeidad de la convivencia y aparecen situaciones como el desorden (ropa tirada por toda la casa, libros etc.), el desgano para realizar las actividades domésticas, quejas para levantarse por la mañana, la falta hábitos de higiene, peleas entre hermanos, y ni hablar del uso del celular, que para ellos es un atractivo que los mantiene estimulados. Y por su parte los adolescentes expresan: angustia por no poder ver a sus amigos, compañeros, no poder salir de su casa, ir al gimnasio, conflictos con los padres, problemas para conciliar el sueño. Pasan largas horas en el uso de las pantallas (ya sea para tomar clases, como para chatear con sus amigos, o hacer reuniones virtuales) esto los agota y sufren la falta de motivación para hacer otras cosas (como ejercicio físico) y algunos presentan síntomas como palpitaciones y dolores de cabeza.
Además que no tengan colegio, en muchos casos la falta de un espacio privado (porque comparten habitación) son todas situaciones que les lleva al retraimiento del grupo familiar.
¿Cómo alcanzar una convivencia equilibrada con el adolescente? La clave está en poder comprender lo que a ellos les pasa y a tal efecto les comparto algunas reflexiones en relación a la Etapa Adolescente:
Primero debemos comprender que la tendencia al aislamiento es una de las manifestaciones evidentes de su propio proceso, más allá de la cuarentena, el adolescente necesita aislarse, estar un tiempo a solas, porque se encuentra pasando por una etapa de cuestionamientos, inseguridades y conflictos, consigo mismo y con el entorno que lo rodea. Esto es así porque se están produciendo cambios a un nivel de provocar una desestructuración psíquica (como dice A. Aberastury, psicóloga muy reconocida especialista en el tema). Lo que se caracteriza así debido a que hay una crisis que modifica su personalidad (al que antes veíamos como un niño alegre y educado hoy no lo vemos así) lo que mantiene al adolescente muy sensible a todo lo que acontece a su alrededor.
Siguiendo los aportes de Aberastury, se puede decir que el adolescente pasa por transformaciones que son considerados duelos, ya que implican una pérdida y una nueva adaptación. Estas transformaciones se dan en tres niveles:
1- Su cuerpo: será el puntapié inicial de esta etapa ya que percibirá los cambios físicos de manera abrupta, el desarrollo de los senos en las niñas y del pene en los varones, como la aparición de vello en zonas genitales y otras áreas del cuerpo. Esto sucede por la revolución hormonal que abruptamente irrumpe en su desarrollo y lo lleva darse cuenta de que ha perdido su cuerpo infantil.
2- El mundo: con la madurez del pensamiento, lo que antes era concreto y real, pasa al pensamiento lógico abstracto y sus reflexiones pronto estarán más cerca de la mirada del adulto que del niño. Con ello la aceptación de nuevas responsabilidades, donde muchos se revelan ante ellas.
3- Su relación con los demás (pares, compañeros, padres docentes): ya que está en la búsqueda de su propia identidad, el adolescente hará variadas cosas para sentirse aceptado y no sufrir el aislamiento o el ser dejado de lado. Para poder pertenecer a un grupo, se identificará pasajeramente con ídolos o héroes de padillas, líderes sociales; hasta el punto que parecen haber perdido por completo su individuación. Incluso el amor, ponerse de novio, será un intento de lograr una definición de la propia identidad, compartiendo sus sentimientos y sus pensamientos con otra persona, le ayudará a reforzarse y conocerse mejor.
Este proceso de transformaciones y su adaptación le llevará un tiempo interno de elaboración y en cada caso será diferente.
Recomendaciones para poder ayudarlos:
Me permito brindarles algunas recomendaciones prácticas, para que la cuarentena transcurra lo más amena posible:
Adoptar rutinas: es sumamente importante que durante el día las tenga para una buena organización, es decir implementación de horarios para: la comida, para irse a dormir; momento de la escuela y tareas, como un horario de ocio (juegos a la play u otros juegos con sus amigos, etc.). Si bien deben estar estipuladas, que sean cumplidas con flexibilidad.
Hacer cosas juntos: por ej., cocinar, hacer ejercicio, jugar a un juego en familia o entre hermanos, etc., ver alguna película y luego comenta. Esto les hará sentir que son tenidos en cuenta.
Integrarlo a las tareas domésticas: que se tienda la cama, que ayude a lavar los platos (pueden establecer turnos con los hermanos) le permitirá ejercer un rol activo y percibirse como parte del grupo.
Ayudarlos a construir nuevos hábitos: los hábitos se asimilan después de muchos días. Por ejemplo, el aseo y vestirse cuando se levanta; colaborar en la cocina, poner la mesa, etc., o prepararse para el momento de clases, que materia va a tener, tareas previstas. Hay que trasmitir con firmeza lo que se debe cumplir, lo que lo llevara a tener un límite externo y poder crearse uno interno.
Mantener reuniones familiares: establecer un día a la semana para hablar padres e hijos de aquello que los tiene preocupados, molestos, o que nos les haya gustado. Hablar de la cuarentena y como la van llevando. Siempre tratando de que sea un momento de tranquilidad y no de confrontación.
Utilizar los valores para establecer una buena relación. Ya no van los castigos ni las confrontaciones, pues no tienen a sus amigos para poder descargarse, ni algo que los ayude a liberarse como una caminata o el gimnasio. Dialogar sin reproches ni agresividad.
Hay que pensar que una nueva organización en la casa llevará tiempo de adaptación, pero es con perseverancia y firmeza que se podrá lograr una convivencia más armónica.
En conclusión:
La comprensión y la comunicación con respeto son la base del trato con el adolescente, es importante que sientan que uno les entiende en su padecimiento pero también hay que hacerlos reflexionar en que deben poner de su parte. Hay que establecer un equilibrio, no dejarlos liberados pero tampoco estando encima diciéndoles todo lo que deben hacer hasta llegar a asfixiarlos; esto último puede ser contraproducente.
Que este momento sea un tiempo de crecimiento de los vínculos familiares, aprovechando la oportunidad en que estamos juntos para construir el dialogo, acompañarlos, reforzar su autoestima, animarlo a dar pasos firmes y hacerse responsable de sus actos. Que vean que realmente estamos interesados, expresándoles que siempre estaremos a su lado, que confiamos y estamos orgullosos de ellos y mostrándoles nuestro amor con pequeños gestos: abrazándolos, mirándolos a los ojos, escuchándolos. No se trata de agregar cantidad de tiempo, sino calidad de tiempo.

Lic. Silvina Ines Henin

MP:794 Ch. MP: 2862. CBA

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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