Derechos Humanos

Antonia Morán: “Sigo preguntándome dónde está Maira”

La mamá de Maira Benítez transita el último tramo del proceso judicial que transcurrió con una admirable tranquilidad y convencida de que, de alguna forma, sabrá qué hicieron con su hija y se hará justicia. El jueves, se cumplieron 28 meses de la desaparición de la joven y, a pocos días de conocer la sentencia a los culpables, Antonia se mantiene firme aunque con menos esperanza y sostiene que “debe ser una condena ejemplar”.

Maira Benítez desapareció hace 28 meses, un 17 de diciembre y desde entonces, su madre, Antonia Morán, no deja de buscarla, firme y convencida de que está frente a los culpables, de que la joven no vea crecer a Brisa, su pequeña hija, y esconder para siempre la verdad sobre qué hicieron con ella.

“Sigue preguntándome dónde está Maira”, repite Antonia en una entrevista telefónica con elDIARIO de la Región mientras de fondo se escuchan las risas y gritos de Brisa, que la reclama. Antonia transita el último tramo del proceso judicial que transcurrió con una admirable tranquilidad y convencida de que se hará justicia. A pocos días de conocer la sentencia a los culpables, el 2 de mayo, se mantiene firme aunque con menos esperanzas y sostiene que “debe ser una condena ejemplar”.

Las esperanzas de Antonia se hundieron súbitamente cuando el 9 de abril, en la audiencia de alegatos en la Cámara en lo Criminal de Villa Ángela, la fiscal de cámara Silvana Rinaldis pidió la pena de 21 años de prisión para Rodrigo Silva por “homicidio simple” y la absolución de Catalino Silva (padre de Rodrigo) acusado de ser partícipe secundario del crimen y a los imputados por encubrimiento Luis Coria, Gabriel Cáceres y Magdalena Ledesma.

“No esperábamos esto de ella, que pida dejar libre a Silva padre y Ledesma, que son los más comprometidos. Cuando todos sabemos, los fiscales y jueces también, de los mensajes de Belén Ledesma a Silva afirmando: ‘Decí, que no fui con vos, dónde la dejaste’, hablando de Maira”, sostuvo sobre la postura de la fiscal y las pruebas que se recolectaron en más de dos años de investigación y que fueron vertidas en un breve juicio que tuvo apenas cuatro audiencias y en el que la querella, a cargo de Pablo Vianello, asegura que dejó acreditada que Maira fue asesinada en un contexto de violencia de género. Y en esa línea fue el pedido del letrado de una pena de prisión perpetua para Rodrigo Silva, acusado del delito de “femicidio”.

Para Antonia, tanto el pedido de absolución para el partícipe y los encubridores como la pena para el principal imputado son “una burla y una falta de respeto”. Así se mostró disconforme y “en total desacuerdo con la fiscal Rinaldis. “No entiendo mucho de leyes pero es posible que de acá a unos años salga libre”, consideró sobre el futuro de Rodrigo Silva. Y su intuición no está muy lejos de la realidad ya que, inclusive antes de ser condenado, el imputado por homicidio simple requirió través de su abogado defensor cumplir su condena con “arresto domiciliario”.

 

“NO TUVIMOS LA RESPUESTA

QUE TANTO ESPERÁBAMOS”

“Desde el día en el que empezó el juicio, tuve mucha paciencia y tranquilidad porque, en realidad, no estaba preparada para escuchar la respuesta de qué hicieron con Maira”, contó Antonia sobre cómo sobrellevó la instancia oral que comenzó el 18 de marzo y la pregunta que pesa sobre sus hombros desde aquel 17 de diciembre de 2016: ¿dónde está Maira?

Antonia está convencida de que “los Silva y Ledesma saben lo qué pasó con Maira” y se retuerce al saber que en estos 28 meses y, puntualmente, en los cuatro días que duró el juicio “no tuvimos la respuesta que tanto esperábamos”.

“Sigo preguntándome dónde está Maira, dónde la dejaron, qué hizo él (por Rodrigo Silva). En algún lugar del mundo mi hija debe estar, no sé de qué manera”, son las preguntas que soporta días tras días entre sus pensamientos y, si bien no las puede responder, hay una única certeza que sostiene: “Los Silva, padre e hijo, y Ledesma lo saben”.

Luego de transcurridas las audiencias, donde escuchó decenas de testimonios sobre cómo era la relación que mantenía Rodrigo con su hija; el contexto de violencia y sometimiento que sufría por su parte; la impunidad de los imputados que, al igual que a lo largo de más de dos años, callaron; la falta de solidez de las declaraciones del entorno de los acusados como las del exjuez Eduardo Costas, dueño de un campo donde vivía Rodrigo y donde fue vista por última vez Maira; y hasta las amenazas que debió soportar de la familia de los querellados; la expectativa de conseguir respuestas y llegar a la verdad, se van alejando para Antonia.

“Será que voy a tener que seguir preguntándome dónde está Maira y que ellos no van a responder, sabiendo que tienen la respuesta. Y que la Justicia permite que queden libres de culpa y cargo”, se pregunta a pocos días de saber que destino tendrán las acusados por la desaparición de su hija. “Esto es una totalidad impunidad”.

Antonia incluso no sabe qué esperar sobre la decisión del Tribunal, integrado por los jueces Ricardo González Mehal, Hilda Beatriz Moreschi y Daniel Javier Ruiz, pero está segura que su hija de alguna forma debe tener justicia: “La justicia debería actuar correctamente. Quiero que la condena sea un ejemplo para la sociedad. Tendría que ser una condena ejemplar. Para todos los que están pasando, lo que yo están pasando”.

“Estoy en duda y con miedo de que los encubridores salgan libres y por la condena que pidieron para Silva”, expresó Antonia que se mece entre la esperanza y el afán de verdad y justicia por su joven hija. “Porque esto es un femicidio”, sentenció y dejó en claro que de cualquier “esto no va quedar acá”. “Se tiene que hacer justicia. Voy a seguir luchando hasta saber la verdad, qué pasó con Maira. Se tiene que saber la verdad”, aseguró.

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