
El presidente Javier Milei lanzó un nuevo ataque contra el periodismo durante una cena de la Fundación Faro realizada en el Yacht Club de Puerto Madero. En su discurso, celebró el fallo que lo desvinculó de la investigación por la criptomoneda Libra y acusó a los medios de comunicación de impulsar una maniobra para desestabilizar a su Gobierno.
“Intentaron un golpe de Estado por la vía institucional y no pudieron”, afirmó el mandatario, en referencia a las repercusiones del caso y las investigaciones periodísticas sobre la presunta vinculación de su figura con el proyecto cripto.
Durante su intervención, Milei también utilizó expresiones violentas contra quienes cuestionan su gestión. “Sepan que los hijos de puta en Argentina no van a tener piedad; tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos”, sostuvo. Luego agregó: “Los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”.
Apuntó contra periodistas y medios
El Presidente mencionó a varios periodistas, entre ellos Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Natalia Volosin, Paulino Rodrigues y Luis Novaresio, a quienes calificó de “ensobrados, corruptos y mercenarios de la mentira”.
Además, acusó al Grupo La Nación de intentar extorsionar al Gobierno y evadir impuestos. Sus declaraciones se produjeron en un encuentro organizado por la Fundación Faro, un espacio vinculado al pensamiento libertario, que reunió a funcionarios, empresarios e invitados.
La reacción de Fopea
Tras las declaraciones, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) expresó su preocupación por la escalada de agresiones verbales contra periodistas y advirtió sobre los riesgos de utilizar expresiones que evocan castigos físicos y persecución.
La entidad recordó la importancia de garantizar la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo, incluso cuando las investigaciones involucran a funcionarios públicos.
El fallo judicial en la causa $Libra no elimina el interés público sobre los hechos ni sobre la actuación de los funcionarios involucrados. En ese marco, las declaraciones presidenciales reavivaron el debate sobre la relación entre el Gobierno y la prensa, y sobre las garantías necesarias para el desarrollo de la actividad periodística.




