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Bolsonaro pasó de la arenga a los hechos

“Vamos a unir al pueblo, darle valor a la familia, respetar las religiones y las tradiciones judeo-cristianas, combatir la ideología de género, conservando nuestros valores”, afirmó Jair Bolsonaro en su discurso de investidura en el Parlamento el 1 de enero. Este miércoles, comenzó a materializar parte de su propuesta electoral, con decretos en lo que dispuso reducir el salario mínimo a 998 reales, entregar la demarcación de las tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, cuya titular, la terrateniente Tereza Cristina Correa, coordinaba la bancada de los propietarios rurales en el Congreso. Además, dispuso excluir a la población LGBT de las políticas de derechos humanos.

La declarada guerra contra el movimiento de mujeres desató de inmediato una respuesta en Twitter con la conocida etiqueta EleNão. Una de las primeras en manifestarse fue Mónica Benicio, la pareja de la concejala y militante feminista Marielle Franco, asesinada en Río de Janeiro en marzo de 2018. El asesinato de la activista negra, aún no esclarecido, sucedió un mes después de que el entonces presidente, Michel Temer, ordenara a las fuerzas armadas liderar la lucha contra el narcotráfico en la ciudad carioca. “Casi todos los presidentes brasileños odiaban a los negros, a la comunidad LGBT y a las mujeres. Pero nunca hacían explícito ese sentimiento. Sin embargo hoy, por primera vez, asume un presidente que no tiene problema en mostrar el racismo que estaba oculto en el armario de Brasil”, denunció Benicio.

El nuevo gobierno es la continuidad del golpe contra la primera mujer electa presidenta, agregó. “No estoy segura pero debe ser la primera vez que un presidente incluye como un punto de su programa de gobierno la guerra explícita contra las mujeres e identidades disidentes. Estoy aterrada. #EleNão”, fueron otros tuits.

Según el politólogo brasileño Emir Sader, “su discurso tuvo el mismo tono ideológico que sus discursos de campaña, aun prometiendo combatir a la ideología. Los ataques al socialismo, a la bandera roja, prometiendo que Brasil se librará de todo lo políticamente correcto, de las políticas de género, etcétera. Demuestra que él no se ha bajado de la campaña. De hecho, su gobierno está constituido, en lo esencial, por tres núcleos: los militares, los Chicago Boys y el equipo de Lava Jato. Bolsonaro no se da cuenta que no fue él quien ganó las elecciones. Él fue el candidato que le quedó a la derecha brasileña –básicamente el gran empresariado y los medios– que lo utilizaron para impedir el retorno del PT al gobierno y para dar continuidad al modelo neoliberal. El gobierno, de alguna manera, ya no depende de Bolsonaro”.

 

DÍA UNO

Así las cosas, en su primer día en el Palacio de Planalto, el mandatario aumentó el salario mínimo de los trabajadores solo 44 reales, que su antecesor había fijado en 954 reales (246,1 dólares). El incremento del salario mínimo en Brasil se decide con una fórmula que contempla la inflación, la tasa de crecimiento del año anterior y otras variables pero el número final propuesto por Bolsonaro resultó inferior a los 1.006 reales (259,6 dólares) calculados por la administración saliente y contemplados en el Presupuesto 2019.

La disposición se complementó con otra declaración que otorga a Agricultura la función de identificar, delimitar y crear nuevas reservas indígenas, que hasta ahora estaba en manos de la Fundación Nacional del Indio (Funai), entidad responsable de las políticas indígenas, vinculada hasta ahora al Ministerio de Justicia. La norma determina que Correa, líder de los grandes propietarios rurales de Brasil, será quien decida en adelante la asignación de tierras para los indígenas y las comunidades quilombolas, descendientes de los negros prófugos de la esclavitud, campesinos sin tierras, sectores que conviven en permanente conflicto con los terratenientes.

Bolsonaro había prometido durante su campaña que no delimitaría nuevas reservas para los indígenas y que autorizaría las explotaciones mineras en las tierras indígenas. «Más del 15 por ciento del territorio nacional es delimitado como tierra indígena y quilombola. Menos de un millón de personas viven aislados del Brasil verdadero, explotadas y manipuladas por ONG. Vamos juntos a integrar a estos ciudadanos y valorar a todos los brasileños», justificó en Twitter el flamante mandatario. El mismo decreto determina que pasarán a estar vinculadas al Ministerio de Agricultura tanto el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA) como la entidad responsable de regularizar las reservas de los quilombolas.

En otra decisión fiel a las declaraciones homofóbicas y misóginas del ex capitán del Ejército, su flamante ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez, confirmó que se desmantelará la Secretaría de Educación Continuada, Alfabetización, Diversidad e Inclusión, que regulaba las relaciones étnico raciales. La Secadi había sido creada en 2004, durante el gobierno de Lula Da Silva, con el objetivo de fortalecer la atención especial a grupos que históricamente habían sido excluidos de la escolaridad.

 

ACOMPAÑAMIENTO

DE LOS MERCADOS

La Bolsa de Valores San Pablo (Bovespa) tuvo ayer, un día después de la investidura de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil, un alza histórica y cerró la primera jornada del año con una subida de 3,56%. De acuerdo a la página web de esa bolsa de valores, el índice Ibovespa alcanzó los 91.012 puntos. Entre las mayores subidas del día estuvieron las acciones de Eletrobras, que tuvieron un número positivo de 20,72 %.

Entretanto, el dólar se depreció un 1,70% en el mercado de divisas frente al real brasileño. El cambio cerró a 3,809 reales para la compra y 3,811 reales para la venta.

En su discurso de toma de posesión, Bolsonaro señaló que se comprometerá a trabajar por mantener una economía de libre mercado en Brasil. Entretanto, Paulo Guedes, su ministro de Economía, ha dicho a la prensa en reiteradas oportunidades que habrá reformas en materia económica, que incluirán la reducción del Estado, un profundo ajuste fiscal y privatización de las empresas públicas.

Mientras, el nuevo ministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque, dijo que continuará con el proceso de capitalización de la estatal Eletrobras, para su futura privatización, declaración a la que se le atribuye el alza de los títulos ordinarios de esta empresa este miércoles.

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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