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Casación concedió la prisión domiciliaria al genocida Luis Patetta

Por dos votos a uno, el tribunal resolvió que el genocida Luis Alberto Patetta, condenado en tres ocasiones por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura, cumpla lo que le resta de pena en su domicilio, por razones de salud. En 2018, el Tribunal Federal de Resistencia había rechazado la posibilidad, tomando en cuenta un planteo del Ministerio Público Fiscal en que se señalaba que Patetta puede recibir el tratamiento adecuado en el penal de Campo de Mayo. Rechazo de la agrupación HIJOS Chaco.

Según pudo saber elDARIO de la Región, el Tribunal de Casación de la Justicia Federal concedió el privilegio de prisión domiciliaria al genocida Luis Alberto Patetta, condenado en tres ocasiones por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura. De este modo, el represor abandonará su celda en el penal de Campo de Mayo y continuará el cumplimiento de las tres condenas que pesan en su contra por torturas y asesinatos y desapariciones en su domicilio, en la localidad bonaerense de Ituzaingó.

Si bien Patetta no llega a aún a los 70 años, en la resolución judicial, del 15 de febrero, los magistrados Ángela E. Ledesma y Guillermo J. Yacobucci (el juez Alejandro W. Slokar votó en disidencia) sostienen que “la decisión pertinente se encuentra íntimamente relacionada con la debida atención de la salud del encausado, circunstancia que impone, conforme a su dinamismo constante, un análisis global y continuo de su situación”.

Para ello se fundamentan en un informe confeccionado por un neumólogo del Cuerpo Médico Forense en el que se advierte que Patetta presentaría un cuadro compatible con EPOC y Obesidad Mórbida con manifestaciones clínicas, funcionales y cardiológicas, que se agravó respecto del año anterior.

Además, destacan: “Se deduce que la detención del nombrado en la unidad carcelaria provoca un agravamiento en su estado de salud” y que “el cuadro de salud del nombrado empeoró con relación al año anterior, circunstancia que según lo explicado no debería suceder de encontrarse garantidos los condicionamientos allí detallados¨.

Por su parte, el doctor Slokar fundamentó su negativa aduciendo que la defensa no logró “demostrar que la situación de Luis Alberto Patetta encuentre adecuación en alguna de las circunstancias previstas legalmente para la concesión de la prisión domiciliaria y teniendo en cuenta que el pronunciamiento cuestionado ha sido sustentado razonablemente en las constancias del expediente”, por lo cual corresponde “el rechazo del remedio casatorio interpuesto”.

Cabe recordar que en octubre de 2018 el juez federal del Tribunal Oral de Resistencia, Juan Manuel Iglesias, había rechazado la solicitud del represor, atento a una serie de razones planteadas por la Fiscalía Federal. En esa oportunidad, desde el Ministerio Público alegaron que “el Instituto Penal Federal de Campo de Mayo (U34) cuenta con médico y enfermero de guardia las 24 horas. Hay apostada una ambulancia y chofer disponibles para la evacuación del interno hacia el centro hospitalario más cercano”, y que Patetta “recibe todas las medicaciones indicadas por sus médicos tratantes en tiempo y forma.

“Realiza controles periódicos con su médico de referencia de la Unidad 34 y con sus médicos tratantes en el Hospital Militar Central, de las especialidades que sus patologías demandan. Se realizan las practicas extramuros solicitadas, tanto interconsultas con especialistas como estudios complementarios, habitualmente en el Hospital Militar Central”.

TENIENTE PRIMERO PATETTA

Patetta fue condenado en 2010, a 25 años por torturas en la Causa Caballero I; en 2011, a prisión perpetua por los fusilamientos clandestinos de la Masacre de Margarita Belén y el 31 de mayo de 2018 a 19 años de prisión, por seis casos de tormentos, seis de privación ilegítima y dos de desapariciones forzadas, en la causa Caballero II.

Junto con los expolicías Gabino Manader (también bajo prisión domiciliaria) y José Rodríguez Valiente, Patetta fue uno de los “protagonistas” del terrorismo de Estado en Chaco. En su carácter de teniente primero, ofició como enlace” entre el Ejército argentino y la “patota” de policías chaqueños que organizaron los secuestros, las torturas y las desapariciones forzadas en torno a la ex Brigada de Investigaciones de la Policía del Chaco.

Sus víctimas sobrevivientes lo recuerdan como un “cuadro” de la represión; un convencido del genocidio como un tipo de “guerra clandestina” y gran pegador. El exdetenido político Raúl Junco contó durante su declaración en Caballero I que fue detenido y llevado a la Brigada de Investigaciones en junio de 1976. Allí, lo vendaron, desnudaron y esposaron a una silla. Entonces alguien se le acerca y le corre la venda: “Mirá bien, yo soy Patetta, del Ejército argentino”, le dice, mientras le apoya un revólver 38 en la cabeza y gatilla. Luego comenzaron las preguntas, y los golpes.

El sobreviviente Julio Aranda, fallecido en agosto de 2018, lo padeció durante su régimen de libertad vigilada, en plena dictadura, luego de un calvario de varias semanas en la Brigada. El acusado lo visitaba periódicamente en su estudio de arquitectura. En el testimonio de los juicios, Aranda recordaba cómo debía soportar el “verdugueo” del militar; dejaba una pistola sobre el tablero de dibujo para intimidarlo, traía lúgubres novedades sobre su hermano Carlos, que continuaba detenido, “tu hermano está muy mal, lo tiraron a los chanchos” le comentaba, en referencia a una celda de castigo en la alcaidía y se servía de lo que le viniera en gana cual verdadero dueño del lugar. También, se lo señala como el autor del disparo de itaka que le destrozó el cráneo a Néstor “Flaco” Sala, durante el fusilamiento clandestino del 13 de diciembre de 1976 denominado Masacre de Magarita Belén.

RECHAZO DE H.I.J.O.S. CHACO

En 2018, la media de represores condenados que abandonaron las cárceles para regresar a sus hogares bajo “prisión domiciliaria” se acercó al centenar, según las estadísticas difundidas por la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad. Esta cuestión cobró fuerza desde 2016 -coincidentemente con la asunción de Cambiemos. Sobre ello conversó este matutino con Santiago Osuna, referente de DD. HH. e integrante de la agrupación HIJOS Chaco: “Con Patetta sucede algo similar con muchos otros casos, con juicios que se retrasaron en comenzar, por lo que cuando llegan las sentencias los genocidas están en una edad avanzada, lo cual hace probable algún tipo de enfermedad”, afirmó. “Lo que nos parece muy llamativo es como este tipo de beneficios son concedidos a genocidas condenados por crímenes gravísimos y con gran celeridad. Nos parece que se trata de casos que no deben comparar con delitos comunes”, agregó.

Por otra parte, destacó el contexto de época: “Es evidente que luego de tener con el primer kirchnerismo el acompañamiento a la lucha de tantos años de los organismos de DD. HH. para el juzgamiento a los genocidas como una política de Estado, desde la asunción del macrismo lo que hay es una política negacionista, con la puesta en duda del genocidio y la persecución a las Madres de Plaza de Mayo y demás organismos, con gran parte de la justicia domesticada según los intereses del Gobierno. Nadie desconoce que Macri pertenece al núcleo de empresarios que fueron beneficiados e instigadores de la dictadura”, remarcó.

BORDA

La otra novedad relacionada con genocidas juzgados en el Chaco se relaciona con Albino Luis Borda, falleció dos semanas atrás de un “cáncer de pulmón con metástasis cerebrales”. Estaba en prisión domiciliaria. Fue condenado el año pasado en la causa Caballero II, por violaciones, torturas y desapariciones en la ex Brigada de Investigaciones de la Policía del Chaco. Justamente, Borda fue señalado en ese proceso como el ejecutor directo de los vejámenes y abusos sexuales a una detenida política, desaparecida al día de la fecha.

Gabino Manader y Luis Patetta, durante el juicio Caballero II. Ambos condenados y ambos con beneficio de prisión domiciliaria

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