
Durante la emisión en vivo del programa Las mañanas con Andino, trabajadores y trabajadoras de la TV Pública interrumpieron el aire para visibilizar sus reclamos salariales. La respuesta fue inmediata: el conductor intentó frenar la intervención, el canal cortó la transmisión y la reemplazó por material grabado. Hasta el mediodía, no se volvió al vivo y no hubo ningún comunicado oficial al respecto.
El episodio volvió a poner en evidencia el clima de ajuste, precarización y censura que denuncian desde hace meses los empleados del canal estatal. Con los sueldos congelados desde hace más de un año, la pérdida salarial ronda el 60%, según el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), que asegura que mientras la inflación superó el 170% entre diciembre de 2023 y mayo de 2025, los sueldos solo subieron un 71,2%.
Además de los recortes, los gremios denuncian despidos, retiros voluntarios forzados, eliminación de derechos adquiridos y una intervención que ignora sistemáticamente las paritarias del sector. Entre otras medidas, el gobierno eliminó 19.000 días de vacaciones no gozadas anteriores a 2022.
La protesta de este jueves no fue un hecho aislado. La semana anterior, algo similar ocurrió durante un programa conducido por Gabriel Corrado. A esto se suma la denuncia por restricciones editoriales durante la cobertura de la represión en el Congreso: se prohibió decir la palabra “represión” y se vetó a determinadas fuentes periodísticas.
Frente a este panorama, los gremios Sipreba, Satsaid, APJ y Salco lanzaron un plan de lucha conjunto, inédito hasta ahora, que incluye estado de asamblea permanente, retención de tareas y movilizaciones. El viernes pasado, en una asamblea general, se aprobó por unanimidad continuar con las medidas.
Uno de los hitos más visibles de este conflicto fue el abrazo simbólico al edificio de Canal 7, el pasado 22 de mayo, donde trabajadoras y trabajadores de la TV Pública, Radio Nacional, Contenidos, RTA y Apesau se manifestaron en defensa de los medios públicos. Denunciaron que sus ingresos están por debajo de la línea de pobreza y, en muchos casos, incluso por debajo de la indigencia.
Mientras se congelan los salarios, los gremios también denuncian el direccionamiento de recursos hacia figuras afines al oficialismo, tanto en la TV abierta como en los canales de streaming del Estado. Para los trabajadores, la TV Pública corre el riesgo de dejar de ser un medio plural y convertirse en una herramienta propagandística del gobierno de Javier Milei.




