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Crónica de una coope anunciada

Toda empresa, comienza con una iniciativa, una acción o hasta una palabra. El diario de la región comenzó con dos ideas, que serían los pilares que lo siguen sosteniendo 20 años después. Decidimos resistir y recuperar.

La frase que encontramos grafiteada en el Diario, nació con el diario mismo, el 22 de octubre del 2002, día que 22 trabajadores decidieron resistir el pedido de Gendarmería Nacional de abandonar el edificio, y cerrarlo, definitivamente. Afuera, en medio de una de las peores crisis económicas que vio el país, los medios proyectaban la toma de El Diario en televisión. 

Adentro, un grupo trabajaba en la edición del día siguiente que estaba casi terminada, y otro montaba guardia. Esa noche, el apoyo mutuo le ganó al miedo, cuando un puñado de empleados, decidieron volverse dueños de una empresa en quiebra, que los acogió, y ahora iba a empezar a erguirse de nuevo.

TERESA GIALDRONI – Publicista

Teresa, contó cómo la empresa resistió siempre a través de la solidaridad. “La gente nos ayudó, no nos podemos quejar del de afuera, el cambio de empresa a cooperativa tuvo una recepción muy buena. 

Cuando el poder judicial llegó, éramos un grupito que nos quedamos a hacer fuerza, les pedimos que no nos cierre las puertas, no nos podíamos quedar sin la fuente de trabajo y decidieron darnos 30 días. No teníamos nada, yo les hable a clientes para que nos adelanten plata y con eso tratamos de buscar los insumos para el día. 

Fue difícil acostumbrarse a poseer un pedacito de esto, y yo quiero que sea para la gente joven que viene. Acá no tiene que haber diferencia de género ni de religión ni de nada. Y los chicos jóvenes que están hoy son como mis hijos, que se formaron y criaron acá, son nuestros herederos. 

Para mí, el modelo cooperativista es el mejor que puede existir, porque es inclusivo, de personas, de ideas, de trabajo mancomunado. Eso es cooperar”.

    

FRANCISCO LEZCANO – Archivador

Más conocido como Lezcanito, hace su mejor esfuerzo para contar su parte de la historia a pesar de sus problemas del habla. “Lo primero que me acuerdo de la transición es el día que elegimos el nombre en asamblea, el compañero Ivan Almiron propuso que la nueva cooperativa se llame “El Diario de la Región” y terminó ganando ese”. 

 “Yo llevaba los insumos en mi motito Tvs de 60 mm, con eso nos manejábamos para acarrear el agua, los vegetales y lo que hacía para trabajar. Una vez se terminó la tinta y tuve que ir hasta Corrientes en moto a buscar el balde de tinta para poder sacar el diario. Así empezó el Diario de la Región, de a poquito y sin reclamar la paga, porque sabíamos que no había plata”. 

Después de la quiebra, el diario pasó de salir en 60 páginas a color, a 24 en blanco y negro, «haciamos con los retazos más baratos que le sobraban a otros diarios, hasta que nos llegó la primera camionada de papel y fue nuestra mayor alegría”.

ORLANDO LOKETT – Archivador

Orli, recuerda la época más dura de El Diario Chaqueño Independiente, antes de la quiebra “Éramos como 90 personas y en unos meses echaron a la mitad de la gente, había una persecución muy fuerte del jefe. Cuando nos pagaban la mitad del sueldo y después nos completaban muchos días tenía que elegir si comprarme mis cigarrillos o tomarme el colectivo para ir a trabajar. 

Cuando le preguntamos que siente por la cooperativa, cuenta “la última vez que tuve un accidente en la moto, estuve siete meses para recuperarme y los médicos me decían que no trabaje. Pero si en mi casa no me hallaba, yo venía igual, cuando vengo al diario me desahogo, y comparto, hasta hoy sigo trabajando”. 

«En ese momento me percate de lo groso que era tener un diario, tener una cooperativa, porque la mayoría de los que tienen diarios son los grandes empresarios y monopolios y nosotros éramos apenas trabajadores”.

MARIO ESCOBAR – Armador 

Arrancó  cuando aún se juntaban en un edificio de Av Wilde y 25 de Mayo, guiado por ex trabajadores del diario El Territorio. “Cuando escuché el ruido de las rotativas por primera vez lagrimeaba y  no entendía porque eso me tocaba tanto el corazón, pero lo sigue haciendo hasta ahora”. Ahora, también es tesorero del consejo directivo de la cooperativa.

 “Lo que destaco de ese día y de mis compañeros, fue la actitud de no ceder. Hicimos guardias, porque si nos retirábamos no íbamos a poder volver a entrar, fue un puro acto de valentía”. “Después de un tiempo se pagaron los seguros de desempleo y en asamblea se decidió donar parte del dinero para comprar los insumos. Nuestra decisión fue plantarnos y gracias a eso el diario siguió saliendo.”

MARCELO NIETO – Periodista 

Empezó trabajando cuando aún estudiaba comunicación, desde entonces se dedica a la sección de cultura y sociedad. «Venían los artistas a hacer las notas y ofrecerse para tocar, y de hecho hicimos muchas movidas culturales gratis. Nos decían que no nos cerremos en la idea de la cooperativa como algo periodístico y punto, que la cultura estaba ahí y te permitía esa forma política de hacer las cosas.  La cultura remueve el corazón, inspira emociona y es un arma poderosísima, la cultura es cooperativa»

«Este trabajo para mi aun fue y sigue siendo un lugar amable de resistencia, donde siempre he tenido libertad, de romper la agenda y por lo tanto de crecer. No solo a mi, en todos los lugares hay gente que pasó por el diario, fue semillero de periodistas, fue trampolín de periodistas, fue esa base.

» Una de las primeras decisiones fue que todos ganemos lo mismo, eso es cultural, es una tipología de cooperativa, lo que elegimos fue lo horizontal».

DELIA GONZALEZ – Armadora 

Sus palabras para referirse a esta historia son «sobrevivir y fe». «Cuando recibimos la noticia que nadie quiere recibir, empezamos de cero, solo teníamos nuestras ganas y la desesperación de no quedar en la calle. Acá aprendí el valor de un trabajo, y le agradezco a la gente que estuvo porque puso ganas y pensó como yo en no rendirse».

«Me enorgullece formar parte de esta familia cooperativista, el diario es algo que voy a llevar conmigo hasta los últimos días. Estoy convencida de que con compromiso y esfuerzo y con unión se puede empezar algo desde cero, lo dice una sobreviviente de una empresa quebrada, pero tuvimos fe. Y hoy no me arrepiento, porque 20 años después podemos ver los frutos».

JULIO SCHOENBURG – Periodista

Trabaja en la sección de deportes, y hace poco terminó su última gestión del consejo administrativo. En estos 20 años fue tesorero, presidente y vice. 

«Fuimos indagando por diferentes puntos del país para saber si existía algún medio gráfico hecho cooperativa-, ahí nos encontramos con El Diario del Centro del País de Córdoba, el primero en la “especie”.  Asesorándonos con ellos, pudimos elaborar nuestro propio estatuto y nombrar a la empresa. Entonces, el lanzamiento se hizo en el bar, también cooperativo, ex Café de la Ciudad, el viernes 22 de noviembre y el sábado 23, salió el ejemplar N° 1. 

«En todos lados escucho los mismos inconvenientes que tenemos con la plata y los sueldos. La diferencia es que la Cooperativa sabe cuánto ingresa a sus arcas, cuánto se gasta en insumos y pagos, a diferencia de las Sociedades Anónimas donde los empleados ni siquiera cuenta con la alternativa de ir a pedir que les rindan cuentas de sus ingresos.

VITALINO ALVEZ – Expedición 

A partir de ese momento nos largamos a una aventura, realmente no sabíamos que podía pasar pero nos hicimos cargo de ese barco y aprendimos lo que era la unión.

«Tengo un recuerdo especial sobre un compañero que nos dejó hace poco, Luis Bordon. Para nosotros sigue estando acá y siempre va a estar, en la redacción, en el taller y en todo el diario. Un gran socio, colaborador, en la pandemia siempre se preocupaba para que tengamos en qué venir. Seguramente el 22 vamos a levantar la copa y brindar por él, y su compañera Daniela».

El cooperativismo te enseña a subsistir y ayudar al prójimo. Cuando no sabíamos hacer algo íbamos y preguntábamos al compañero que si sabía, y yo creo que los socios y socias de ahora van a seguir dándonos ese apoyo»

No solo festejamos 20 años de esta cooperativa , también celebramos las historias de aprendizaje, compañerismo y humanidad, de quienes formamos parte de este proyecto. Nos encontramos en un abrazo con quienes creyeron y creen en nosotros, el diario seguirá en la calle, siempre creyendo en la fuerza de lo comunitario.

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Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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