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Decrecen los ejemplares de yaguaretés en la selva misionera

Si bien el promedio de baja es leve, las organizaciones orientadas a la recuperación de la especie alertan sobre el dato de ejemplares de yaguaretés monitoreados.

Esta semana organizaciones que trabajan en la recuperación de especies en peligro de extinción informó que quedan entre 64 y 110 yaguaretés en la selva misionera, con una media estimada de 84 ejemplares.

El dato surge del reciente estudio binacional de monitoreo poblacional realizado en Argentina y Brasil. La cifra representa una leve disminución respecto a años anteriores, tras un período sostenido de crecimiento y estabilidad poblacional, señalaron.

El estudio fue liderado por los científicos del Instituto de Biología Subtropical nucleados en el Proyecto Yaguareté (CeIBA – Conicet) en Argentina y el Proyecto Onças do Iguaçu (ICMBio – Brasil), y desarrollado en el mayor remanente de Bosque Atlántico del Alto Paraná: la Selva Misionera y los parques nacionales do Iguaçu y do Turvo en Brasil. Esta iniciativa binacional se repite cada dos años desde hace más de dos décadas, con el apoyo de Fundación Vida Silvestre Argentina, WWF-Brasil, la Administración de Parques Nacionales, el Ministerio de Ecología de Misiones y otras organizaciones.

“Este nuevo dato es una señal de alerta. El yaguareté es un indicador de la salud del ambiente, está disminución refleja una presión creciente sobre nuestros ecosistemas. Es clave que las autoridades y la sociedad en su conjunto redoblen su compromiso con su conservación”, advirtió Lucía Lazzari, coordinadora del programa Bosques de la Fundación Vida Silvestre Argentina. “Así como celebramos la recuperación de su población hace algunos años, hoy debemos actuar con decisión sobre las amenazas que persisten. Proteger al yaguareté, el felino más grande de nuestro país, es también mejorar la calidad de vida de quienes compartimos su territorio”, agregó.

Por su parte, Agustín Paviolo, investigador del Conicet y líder del Proyecto Yaguareté, señaló “la estimación poblacional reciente es algo menor que la anterior cuyo valor medio era de 93 animales. Aunque esta diferencia no es estadísticamente significativa es un dato al que le debemos prestar atención para evitar una caída poblacional más importante. Las instituciones que trabajamos en Misiones y áreas cercanas de Brasil ya hemos logrado una recuperación muy importante de esta población de yaguareté en el pasado, y si unimos esfuerzos podemos volver a hacerlo”.

Los estudios de poblaciones de la especie comenzaron en 2003, cuando la población apenas alcanzaba los 40 individuos. Desde entonces, gracias a acciones de conservación, gestión territorial, comunicación y educación ambiental, se logró duplicar y estabilizar la población. Sin embargo, los resultados actuales evidencian que la situación sigue siendo frágil y exige una respuesta sostenida. A pesar de esta leve caída, Misiones mantiene la población de yaguaretés más grande de la Argentina y de todo el Bosque Atlántico de Argentina, Brasil y Paraguay.

El anuncio fue realizado en Posadas por el equipo del Proyecto Yaguareté (CeIBA – Conicet) y la Fundación Vida Silvestre Argentina. Estuvo en el marco de la Reunión Ordinaria del Comité de Gestión del Plan Nacional de Conservación del Monumento Natural Yaguareté.

El monitoreo

El relevamiento se basa en el análisis de imágenes captadas por cámaras trampa distribuidas en el área de estudio. Estas son cámaras fotográficas que se activan por movimiento cuando un animal pasa por delante, y toma una fotografía o un video. Las imágenes son a color a la luz del día, y durante la noche utiliza una luz infrarroja que brinda imágenes en blanco y negro.

Hendu, el yaguareté sin fronteras

Desde hace años, investigadores de Argentina y Brasil trabajan de forma coordinada para monitorear a los yaguaretés del Bosque Atlántico del Alto Paraná, más conocido como Selva Misionera. La reciente historia de Hendú, un macho de yaguareté, confirma la importancia de mantener y recuperar los corredores de biodiversidad. Hendú fue identificado por primera vez en 2020 en el Parque Nacional Iguazú, en Argentina y, desde 2024, también comenzó a ser registrado en Brasil. Gracias al esfuerzo conjunto de investigadores de ambos países, el equipo del Projeto Onças do Iguaçu logró colocarle un collar satelital en Brasil, herramienta que permitió observar en tiempo real cómo cruzó nuevamente hacia territorio argentino. Hoy sus movimientos continúan siendo monitoreados con precisión.

Cooperativa La Prensa

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