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Denunciaron maltrato médico a un paciente con cáncer terminal

La hija de un hombre con cáncer avanzado denunció públicamente maltrato y negligencia por parte de dos profesionales médicos y de un sanatorio privado. 

La familia de un paciente de 78 años con cáncer de próstata en estado terminal denunció públicamente graves irregularidades médicas ocurridas en el sanatorio Sarmiento de Resistencia. Habrían puesto “en riesgo su vida y derivado en lesiones irreversibles”, expresó la hija en comunicado que hizo público y envió a la redacción de elDIARIO de la Región.

Según el testimonio familiar, “la oncóloga María Carolina Ordoñez y el cardiólogo Lombardo Sosa, responsable del establecimiento, ordenaron el retiro de la sonda urinaria al paciente internado en terapia intensiva, sin respaldo de estudios médicos ni análisis previos, exponiéndolo a un alto riesgo de obstrucción urinaria”.

Ante el cuestionamiento de la hija del paciente por esta decisión médica, la oncóloga mencionada manifestó “sentirse ofendida y decidió interrumpir el vínculo profesional con el enfermo”, expresó el testimonio. Posteriormente, el responsable del sanatorio habría ejercido hostigamiento hacia el paciente y su familia, exigiendo el retiro inmediato de la institución sin otorgar un alta médica formal, ni entregar la historia clínica correspondiente.

El hecho sucedió el 19 de diciembre, cuando el paciente, postrado y con un avanzado deterioro por metástasis extendida, “fue dado de alta de manera verbal y en condiciones desfavorables. Previo al traslado a su domicilio, su hija advirtió que la sonda —instrumento que permitía su supervivencia desde hacía más de un año— había sido retirada, manifestando su preocupación por el riesgo que ello implicaba”.

La consecuencia de esta orden médica fue que ”el paciente sufrió lesiones irreversibles en el pene, lo que requirió una cirugía urgente determinada por un urólogo luego de realizar los estudios correspondientes”, contó la familia. “Tras la intervención y durante el reposo indicado, la familia continuó recibiendo presiones para abandonar la institución, mientras se les negaba el alta firmada, la epicrisis y la historia clínica”, agregó el texto de denuncia.

Ante la negativa del sanatorio, la hija del paciente presentó un reclamo formal por mesa de entrada solicitando la documentación médica. Según se denuncia, “la respuesta fue violenta: la médica citada  irrumpió en la habitación 306, donde se encontraban el paciente, su hija y otro enfermo, profiriendo gritos y maltratos, exigiendo el retiro del paciente para esa misma tarde y negándose a responder el reclamo presentado”.

El hostigamiento continuó con amenazas de retiro forzoso, la negativa a entregar la documentación médica y actos de violencia verbal hacia el paciente terminal, incluyendo la quita del aire acondicionado, amenazas de sacarlo a la calle si la familia no lo retiraba y su posterior traslado a un cubículo de terapia intensiva.

El 24 de diciembre, en plena celebración de Nochebuena, ante el sufrimiento del paciente y la insistencia de la administración del sanatorio, la familia se vio obligada a retirar al enfermo sin haber recibido una respuesta formal al petitorio presentado.

“La única explicación brindada a la familia sobre el retiro de la sonda fue que la oncóloga se encontraba realizando una ‘prueba’ para evaluar si el paciente podía volver a orinar de forma natural, indicando que, en caso de complicaciones en el domicilio, se debía recurrir a una guardia para su recolocación. Sin embargo, los estudios posteriores y la urgencia de la cirugía realizada evidenciaron que dicha decisión expuso al paciente a un riesgo potencialmente mortal”, relató la carta.

La familia solicitó que se investigue lo ocurrido e indicó que busca evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse con otros pacientes en estado de extrema vulnerabilidad.

El testimonio de la hija

Tras el relato más formal de la mujer cuyo padre fue “dado de alta” informalmente teniendo un cáncer agresivo y una reciente cirugía, ella también se expresó en primera persona en sus redes sociales: “A riesgo de llevarlo a casa sabiendo que, en medio de las fiestas, en su estado y sin médico a cargo, es un enorme peligro, nos fuimos del sanatorio expulsados”, contó.

“La bolsita de huesos que es mi papá ahora, que ante todo lucha por vivir lo que pueda, se largó a llorar cuando por fin estuvo en su casa. Un hombre fuerte y serio al que jamás vi ni lagrimear se quebró después de toda la pesadilla”, dijo.

Es un derecho del paciente contar con sus estudios; la responsabilidad que asume un médico con el juramento hipocrático debería bastar para entender que no puede ser motivo el enojo con un familiar para abandonar al paciente. La decisión de la oncóloga que puso en riesgo la vida de mi padre se barrió bajo la alfombra”, remarcó.

Mientras sigue con el relato de cómo pasaron una Navidad con la casa inundada y sacando agua del piso debajo de la cama ortopédica de su padre, la mujer sentenció: “Ningún cáncer terminal anula al ser humano que lo padece. Quitarle la sonda, empujarlo a una muerte dolorosa y cruel, creerse Dios para decidir a partir de cuándo está listo para sucumbir, sin hablar con la familia, sin explicar lo que ocurre, negando y ocultando información médica, creando coerción para quebrar al paciente y a la familia, es criminal”.

“Si esta historia no queda encajonada en la administración del sanatorio Sarmiento, confío en que el milagro de la justicia y las personas de buen corazón van a poder más” que la decisión de estos dos médicos. Gracias al urólogo que le salvó la vida a mi padre y a las enfermeras que pese a toda la situación siguieron cuidando de mi papá mientras hacía su reposo de la cirugía”, finalizó.

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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