
A dos años de la masacre en el barrio porteño de Barracas, que implicó un triple lesbicidio y tuvo a Sofía Castro Riglos como única sobreviviente, los activismos, la comunidad y las personas afectadas se preparan para el inicio del juicio. Las tres querellas que intervienen buscarán que sea calificado como crimen de odio. La de Sofía, además, tratará de demostrar que fue lesbicidio y femicidio. Un fallo que contemple el odio hacia la orientación sexual sentaría un precedente en el tratamiento judicial de los crímenes contra lesbianas en Argentina.
Este miércoles 6 de mayo se cumplen dos años desde el día en que Fernando Justo Barrientos incendió la habitación del hotel donde vivían dos parejas de lesbianas. Un crimen que marcó un antes y un después en la comunidad LGBT+ de Argentina. Por el fatal aniversario tendrá lugar a las 18 una movilización en su memoria desde Plaza Colombia, ubicada en Isabel la Católica y Pinzón, hasta el hotel familiar donde vivían las mujeres, en el barrio de Barracas. “Queremos una Justicia real para Pamela, Roxana y Andrea. Una reparación para Sofía, única sobreviviente y testigo de la barbarie. Y un juicio que nombre el odio”, compartieron desde la Red Autoconvocades y Organizaciones Lesbianes, desde donde organizan el evento
“Esperamos que el territorio se haga escuchar frente a una historia de violencia que le duele a nuestra comunidad. En cada rincón del país, lesbianes nos hemos organizado para que el crimen de Barrientos no quede impune. Llevamos con nosotras la memoria de la Pepa Gaitán y de tantas compañeras que el sistema ha intentado borrar”, compartió a Presentes la militante antipatriarcal afro guaraní Kerana Castro, integrante de la Red.

El juicio iniciará el próximo 18 de mayo a las 9.30 en los tribunales de Talcahuano 550, Ciudad de Buenos Aires. El Tribunal Oral en lo Criminal N°5, a cargo del juicio, está compuesto por los jueces Fabián M. Dinesta, Rafael A. Oliden, Fátima Ruiz López y Adrián A. Perez Lance.
Fue un crimen de odio
A lo largo de las audiencias, las tres querellas buscarán demostrar que el crimen fue motivado por la orientación sexual de las víctimas. La querella de Sofía está representada por la doctora Luciana Sánchez; las de familiares de Roxana Figueroa y de Pamela Cobbas, por el defensor público Pablo Rovatti; y la tercera está conformada por organizaciones de la diversidad sexual representadas por un equipo de abogades.
“Hay elementos que surgen del expediente, de testimonios de vecinos y demás, que nos llevan a concluir que el hecho que cometió este señor (Fernando Barrientos) fue motivado por el odio. En primer lugar, porque es lo que pasó: tenemos una persona que atacó a un grupo de personas por su forma de vida, por su orientación sexual y proyecto de vida. El segundo motivo es porque este crimen no es aislado. Tiene que ver con un problema estructural y colectivo. El crimen no solamente afecta a las víctimas, sino a toda la sociedad LGTB”, compartió a Presentes Samanta Pedrozo, integrante del equipo de abogades que conforman la querella de organizaciones, entre ellas la Federación Argentina LGBT (Falgbt).
En esta línea, Luciana Sánchez, abogada de la querella de Sofía, afirmó en diálogo con esta agencia: “Fue un ataque que no estuvo dirigido al hotel ni a crear un peligro común, sino directamente a matarlas a ellas cuatro por su percepción como lesbianas por parte del autor. Lo que lo determinó a cometer el crimen fue que eran dos parejas de lesbianas”.
La masacre
En la madrugada del 6 de mayo de 2024, Justo Fernando Barrientos arrojó un explosivo casero en la habitación donde vivían Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa, Sofía Castro Riglos y Andrea Amarante. Las prendió fuego y provocó un incendio: materializó su amenaza. El hombre ya les había dicho que las iba a matar (a Pamela y a Roxana) y las llamaba “engendros” y “tortas” por su orientación sexual, según compartieron a Presentes vecinos del hotel familiar en el que vivían ellas y el perpetrador del crimen.
Las cuatro vivían en una habitación. Pamela tenía 52 años. Falleció horas más tarde del ataque debido a la gravedad de su estado. Según contaron vecines del hotel, fue vendedora de golosinas y de cosmética. En redes sociales se mostraba abiertamente lesbiana y a favor de los derechos de la diversidad sexual. Roxana, también de 52 años y pareja de Pamela, falleció a los pocos días. Sus vecinos relataron que las mujeres vivían de changas. Andrea era la más joven, con 43 años. Fue, además, sobreviviente de la masacre de Cromañón, el incendio que ocurrió el 30 de diciembre de 2004 en un boliche de Once durante el recital de la banda Callejeros. Sofía es la única que sobrevivió.
Fuente: Tiempo Argentino




