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El 60% de los brasileños prioriza productos de cooperativas en sus compras

Un relevamiento continental expone que el reconocimiento del asociativismo escaló al 66,8% y redefine las pautas de consumo en el país vecino.

(Ansol/elDIARIO) El entramado solidario atraviesa una transformación estructural en la región, donde las cooperativas dejan de ser un actor marginal para disputar el centro de las decisiones económicas cotidianas. En Brasil, seis de cada diez consumidores priorizan activamente los artículos de origen asociativo a la hora de llenar sus carros, un indicador que ratifica el peso creciente del sector en la estructura productiva y en el abastecimiento masivo de alimentos y servicios de salud.

Este fenómeno no responde al azar, sino a una expansión sostenida del modelo en la memoria social y el territorio. El ecosistema cooperativo brasileño, respaldado por federaciones y entidades de integración que nuclean a miles de productores, sostiene millones de puestos de trabajo genuinos y dinamiza las economías regionales frente a la concentración corporativa tradicional.

El reconocimiento y la disputa cultural

La presencia del cooperativismo en la conciencia ciudadana experimentó un crecimiento exponencial durante los últimos ocho años. Mientras que en 2018 apenas el 29% de los consultados podía nombrar espontáneamente una entidad, la tasa trepó al 55% en 2023 y alcanzó el 66,8% en el último ciclo, según los datos difundidos por el Sistema OCB durante el seminario web ComunicaCoop.

Este avance cuantitativo plantea el desafío de profundizar la pedagogía sobre la naturaleza jurídica y económica de las entidades. El índice de conocimiento efectivo se situó en el 51,4%, reflejando que la visibilidad de marca debe traducirse en una comprensión profunda de la propiedad colectiva y la gestión democrática. Al respecto, la OIT destacó el papel de las cooperativas en la paz y la justicia social tras la Conferencia de la ACI en Panamá, subrayando que su arraigo comunitario fortalece la estabilidad democrática y económica.

Más allá del recuerdo espontáneo, encabezado por gigantes del crédito y la salud como Sicredi, Sicoob y Unimed, el modelo se despoja de los prejuicios que lo encasillaban en estructuras arcaicas. El 81,6% de los entrevistados define al sector como actual, moderno o innovador, pulverizando el mito de que la forma asociativa constituye un formato empresarial menor o ineficiente.

Impacto socioeconómico

La mejora en la reputación institucional se traduce en transformaciones concretas sobre el comportamiento del mercado. Para el 60,7% de los participantes, saber que un bien o servicio proviene de una cooperativa modifica de manera directa o potencial su intención de adquisición. Dentro de este segmento, un contundente 97,8% confirma que concretaría la compra, traccionada principalmente por los rubros alimentario y sanitario.

Este comportamiento de consumo solidario desafía la lógica del precio y la ganancia empresaria individual, demostrando que las unidades de la economía social compiten con altos estándares de calidad sin resignar su ADN comunitario. En sintonía con las discusiones globales sobre soberanía, la ONU destaca el rol de las cooperativas en la defensa de las semillas y la soberanía alimentaria, validando el impacto estratégico de los productores organizados en la seguridad alimentaria de las poblaciones.

La trazabilidad de los alimentos y la responsabilidad comunitaria, citada por el 27% como el atributo principal del sector, configuran un valor agregado que el mercado tradicional no puede replicar. La colaboración y la ayuda mutua operan como el diferencial competitivo que desplaza al individualismo mercantil en las preferencias populares.

Desafíos

El análisis geográfico y social del consumo cooperativo revela matices fundamentales para la planificación estratégica. Lejos de ser un fenómeno de élites, el conocimiento de herramientas de identidad colectiva como la marca paraguas SomosCoop alcanza el 40% en los sectores de menores ingresos, evidenciando que la solidaridad económica es una trinchera cotidiana en los barrios populares.

Alinear la comunicación sectorial con datos precisos permite a las entidades superar las percepciones subjetivas y blindar su propuesta de valor frente a las fluctuaciones del libre mercado. El desafío consiste en consolidar este piso de legitimidad social para profundizar la integración económica, demostrando que producir y consumir de manera asociativa no es una alternativa de emergencia, sino la vía más eficiente para construir sociedades equitativas y desarrolladas.

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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