El País

El Estado asesina a una persona cada 22 horas

Por primera vez en 27 años, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) no pudo cerrar el Informe de la Situación Represiva a tiempo para hacer su presentación pública antes de fin de año, ya que la necesidad de estar presentes en innumerables conflictos cotidianos impidió a la entidad el término a tiempo el trabajo estadístico que sistemáticamente realiza desde 1996, para registrar los casos conocidos de personas asesinadas por el aparato represivo estatal.

Por ello se resolvió hacer el acto de Presentación del Archivo de Casos el próximo 15 de marzo, a las 18, en Plaza de Mayo, de manera de terminar la tarea de chequeo y clasificación de los casos registrados con las habituales tablas y gráficos por provincia, fuerza, modalidad, rango de edad y género.

De todos modos, preliminarmente, se realizó el adelanto del Archivo de Casos 2018, en el que se registraron que el promedio de muertes ocurridas por gatillo fácil, en cárceles o protestas sociales, arroja una alarmante cifra de una persona muerta por violencia institucional cada 22 horas. «Veníamos de un cálculo de 23 horas del informe anterior, bajar una hora promedio en un año es una bestialidad. Ya no encontramos adjetivos para describir los niveles de represión», denunció la referente de la Correpi, María del Carmen Verdú.

Además se precisa que el año pasado fueron denunciados 297 casos de personas asesinadas en manos de fuerzas estatales, que se suman a los 27 registrados en los primeros días de Cambiemos, en diciembre de 2015, y los 441 casos denunciados en 2016 y 2017. Según Verdú, “Por un lado tenemos una política de saturación y militarización de los barrios, donde vemos en cada esquina la presencia de tres o cuatro fuerzas distintas. Ese incremento de poder de fuego en la calle es lo que incrementa los casos de gatillo fácil. Por otra parte, tenemos una mayor cantidad de detenciones, los casos por ‘abuso de autoridad’ se han multiplicado, esa mayor circulación de personas en comisarías desbordadas explica el aumento de las muertes».

«El caso de la comisaría de Transradio es un claro ejemplo de las situaciones de encierro que se viven. Una comisaría cuyas celdas un juez había ordenado clausurar, en la que no podía haber más de 10 detenidos, y en la noche del incendio había 27 personas», ejemplificó Verdú, en referencia a la reciente masacre de la Comisaria 3 de Esteban Echeverría, durante la que murieron diez detenidos, el caso más grave en la historia del país.

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