
(Aansol/elDIARIO) En el Aula 10 de la Facultad de Trabajo Social (FTS) de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), en Paraná, se llevó a cabo la presentación del libro «Algo no encaja acá. Sobre los monstruos de la sociedad presente«, de Alexandre Roig.
El libro trata de poner sobre la mesa una transformación en la subjetividad de las personas y, en particular, en la dimensión laboral. «Hay una nueva forma de vincularse con el trabajo y, por ende, una nueva forma de pensar la relación política vinculada al trabajo. Y a esa nueva forma la llamamos en el libro ‘el desencaje‘», planteó Roig.
Luego de la presentación, que incluyó un conversatorio, Roig habló con ANSOL sobre los conceptos principales del libro y sobre la coyuntura social y política de la Argentina.
¿A qué refiere el concepto de «desencaje» del libro?
-El «desencaje» remite a una manera de estar atravesado por procesos de desvalorización del trabajo y de la producción. Cierta despersonalización política; es decir, la dificultad de encontrar una forma jurídica que corresponda a una realidad organizativa. Cierta desubicación en el orden simbólico; es decir, la dificultad de encontrarse tanto en una identificación como en un devenir. Y cierta sumisión al proceso que llamamos «pulsionalizante«, que dificulta la construcción de un deseo colectivo o personal. Quienes están atravesados por estas cuestiones tienen una subjetividad desencajada.
El planteo del libro no es hacer encajar en viejas estructuras lo desencajado, que es a lo que apunta el progresismo; tampoco terminar de destruir las estructuras que permitan acompañar la construcción de las personas, que es a lo que apunta el neorreaccionarismo, sino crear desde el desencaje nuevas formas institucionales que correspondan a lo real.
¿El asociativismo aparece como una tercera posición?
-En esto, hay un punto fundamental: estamos atrapados en dos representaciones casi antagónicas. Una representación progresista, que se ha vuelto conservadora porque no entiende el presente. Y una representación neorreaccionaria, que sí entiende el presente, pero que lo quiere a favor de los poderes dominantes.
Entonces, buscamos crear nuevas instituciones. No crear en abstracto, sino desde lo que la sociedad produce como forma de resolver problemas. En ese sentido, el cooperativismo y mutualismo es un sector fundamental.
¿Qué rol ocupa hoy el cooperativismo, según Roig?
-Hay una conciencia en algunos organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de que el futuro del trabajo va a depender en gran medida del cooperativismo.
Ya sea para organizar la producción, el propio trabajo o algunas actividades fundamentales como la alimentación. Hoy, el cooperativismo no ocupa el centro de la agenda en Argentina, pero es a nivel internacional uno de los caminos posibles y deseables para responder a grandes problemáticas.
En el sentido de organización del trabajo, ¿cómo ves a la reforma laboral aprobada en Argentina?
–La discusión sobre reforma laboral ha sido muy pobre para entender el cooperativismo y su lugar en la organización del trabajo. Es muy importante entender que el trabajo se organiza desde el capital o desde los trabajadores. De una forma u otra, tiene que ocurrir alguna para que haya organización del trabajo. Es necesaria una reforma laboral, pero una muy distinta a la aprobada, que lo único que hace es achicar derechos.
Una reforma laboral deseable debe entender que hay nueva realidad del trabajo en el cooperativismo de trabajo y, desde esa nueva realidad, construir derechos nuevos. En Argentina, hay una gran incomprensión, tanto desde el progresismo como del neorreaccionarismo que nos gobierna, sobre el lugar del cooperativismo. Y ese lugar va a ser una cuestión práctica para salir adelante.
Hoy, uno de los principales problemas que hay es la organización del trabajo y el cooperativismo y el mutualismo serán actores fundamentales para resolver el problema del trabajo, organizándolo de manera solidaria y colectiva.
Alexandre Roig es doctor en Sociología Económica del Desarrollo, máster del Instituto Universitario de Estudios sobre el Desarrollo de Ginebra; y docente e investigador de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Además, Roig fue presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES).




