Derechos Humanos

El Informe RUV 2018 sobre las restituciones de desapariciones forzadas en la Masacre

 

 

El Registro Único de la Verdad (RUV) de la Comisión Provincial por la Memoria presentó su informe de 2018 sobre las historias de vida y contexto histórico del fusilamiento clandestino ocurrido el 13 de diciembre. Esta edición, además, ofrece un detalle actualizado de las identificaciones y restituciones de las víctimas de desaparición forzada de la Masacre, con la premisa de que “la reconstrucción sigue siendo permanente y colectiva e incluye a las generaciones más jóvenes”.

 

El 13, se cumplieron 42 años del fusilamiento clandestino por parte del Terrorismo de Estado a un grupo de presos y presas por razones políticas que pasó a la historia como “Masacre de Margarita Belén”.

El impulso inclaudicable de familiares, sobrevivientes de la dictadura y organizaciones de DD. HH. y sociales logró que en 2010-11 y 2013 fueran juzgados y condenados varios de los ejecutores directos de la masacre, luego de años de reclamos en contra de la impunidad.

En ese marco, el reclamo de avances para dar con los restos de los fusilados que a su vez fueron desaparecidos cobra relevancia en tanto se trata de una de las fases más terribles del accionar genocida. A la par de conseguir una justa retribución penal para los autores de los homicidios, se busca “recuperar ese botín de guerra macabro en el que los genocidas intentaron convertir a nuestros muertos”, al decir de Gustavo Piérola a este matutino en una entrevista de 2016.

Cabe destacar el retroceso que implica la política de ajustes del Macrismo y su consecuencia de desfinanciamiento del Equipo Argentino de Antropología Forense, que días atrás tomó estado público.

En ese sentido, como parte de las actividades realizadas por la conmemoración del 42 aniversario de la Masacre, el RUV editó su informe de 2018 sobre el hecho con un recorrido histórico desde los fusilamientos clandestinos hasta los procesos judiciales de los últimos años, con los relatos de la vida y militancia de las personas asesinadas y desaparecidas y, asimismo, las gravísimas consecuencias sociales del terrorismo de Estado.

Además, en esta edición, se presenta un detalle actualizada de las identificaciones y restituciones de las víctimas de desaparición forzada de la Masacre, con la premisa de que “la reconstrucción sigue siendo permanente y colectiva e incluye a las generaciones más jóvenes”, según detallan en la introducción de la obra. La otra novedad reside en la presentación de las publicaciones “Educación y Dictadura”, e “Historias de las organizaciones políticas en Chaco y sus militantes (Ligas Agrarias, UES, y PRT-ERP)”, en el marco de la Colección RUV, con el diseño elaborado por estudiantes de la Cátedra “Tipografía II” de la carrera de Diseño Gráfico FAU- UNNE.

Desde el RUV, destacaron que “el derecho al duelo, presente de una u otra manera en todas las culturas, no puede ser negado a una persona y el acto de la restitución de los restos del ser querido a los familiares configura un acontecimiento social y colectivo de suma importancia en la búsqueda de Verdad y Justicia”.

Asimismo, cabe aclarar que a diferencia de ediciones anteriores, en este último informe no se incluye más la historia de Ramón Luciano Díaz, ya que aunque hasta la fecha no se tenga la certeza de su destino final, “como resultado de las investigaciones especialmente en la causa Carrillo-Díaz, es improbable que haya sido asesinado en Margarita Belén; con Carlos Tereszecuk, cuyos restos fueron recientemente identificados y restituidos, seguramente será la última vez que se lo incluya, ya que de acuerdo a lo determinado por la Fiscalía Federal de Corrientes, su cuerpo fue encontrado en la costa de la localidad correntina de Empedrado el 14 de noviembre de 1976 (antes de la masacre) e inhumado en el cementerio local”.

 

MASACRE, DESAPARICIONES, RESTITUCIONES

A continuación, un extracto del Informe RUV Masacre MB 2018 con la actualización referida a los casos de restituciones: “Luego de perpetrada la Masacre de Margarita Belén, algunas de las víctimas fueron enterradas como NN en el cementerio San Francisco Solano de Resistencia. Algunas familias recibieron una notificación por parte del Ejército informando que su familiar había muerto en un enfrentamiento con las “Fuerzas legales”.

Es el caso de Patricio Tierno, cuyos restos fueron entregados el 30 de diciembre de 1976 y trasladados a La Plata; Carlos Zamudio, a cuya familia informaron lo mismo aunque un mes después afirmaron que fue muerto el 17 de diciembre en un enfrentamiento en Misiones, en donde les entregaron un cajón cerrado que fue sepultado en el cementerio de Resistencia; Luis Barco, llevado el 5 de enero de 1977 a Sáenz Peña; Mario Cuevas, el 6 de enero a Reconquista; Carlos Duarte, el 18 de enero a Puerto Esperanza, Misiones; Luis Franzen y Manuel Parodi Ocampo, ese mismo día a Posadas; Néstor Sala, a Quilmes, provincia de Bs. As. el 18 de febrero de 1977, y Luis Díaz, exhumado en 1980 en el cementerio “San Francisco Solano”.

A partir de 2007, el Equipo Argentino de Antropología Forense realizó una serie de exhumaciones que permitieron reconstruir el accionar de la represión sobre los cuerpos de las víctimas de la Masacre.

El 13 de abril de 2009, el Tribunal Oral Federal de Resistencia restituyó la identidad a uno de los restos exhumados como NN ese 2007: se trata de Alcides Bosch, identificado mediante la verificación de las huellas dactilares y ADN. Los registros “oficiales” confirmaron que un cuerpo de mujer fue reconocido como NN por el médico que firmó las actas de defunción. En 2007 el EAAF corroboró la identidad de Emma Cabral, por medio de las huellas dactilares que habían sido registradas en dicha documentación, aunque no se logró una identificación de sus restos.

En mayo de 2010, los restos de Zamudio fueron exhumados e identificados en febrero de 2018; el 7 de julio, fue exhumado Duarte, determinándose que los restos no eran suyos. El 27 de agosto, el Tribunal Oral Federal de Resistencia restituyó los restos de Luis Díaz, identificado por ADN, a su hijo Martín y a su compañera Norma Cajal.(…)

El 28 septiembre de 2017, fueron exhumados los restos de Luis Arturo Franzen y Parodi Ocampo para corroborar sus identidades”.

 

LA “LÍNEA PARANÁ”

Otra hipótesis de la investigación para dar con el destino final de víctimas de desaparición forzada se basa en el hallazgo, a fines de 1976, de cuatro cuerpos en el balneario de Empedrado, cuyas autopsias constataron signos de torturas y el borramiento de huellas dactilares, con un profundo corte vertical desde el abdomen hasta el pecho.

Sobre ello, el Informe Ruv especifica: “Así lo demuestra la identificación de restos que fueron encontrados a la vera del río y enterrados en el cementerio de Empedrado en los años 70, como el caso de Rómulo Artieda (asesinado en 1977) en 2007 y de dos de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén en 2014 y 2018”.

Y continúa: “El 12 de noviembre de 2014 el EAAF informó que la identificación de los restos exhumados como NN el 28 de junio de 2006 en el cementerio de Empedrado correspondían a Julio Andrés ‘Bocha’ Pereira”. El misionero Carlos Tereszecuck fue identificado el 6 de septiembre de 2018 y entregado a su familia a mediados de ese mes.

 

 

 

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