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El Mundial 2026 es otro momento vulnerable para las mujeres

Diversos estudios muestran que durante los grandes torneos de fútbol aumentan las denuncias. Especialistas advierten que el fenómeno es multicausal, pero que, detrás del deporte, se reactivan mandatos que los llevan a reafirmar su masculinidad a través de la violencia.

En Latinoamérica la violencia basada en el género aumenta hasta un 30% los días de partidos de fútbol de las selecciones o clubes más importantes, como indicó un informe realizado por Luciana Etcheverry y Natalia Tosi publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2022. ¿Es el fútbol un factor de riesgo para las mujeres? En charla con El Destape, la politóloga feminista e investigadora del Conicet, Daniela Losiggio, afirma que el fenómeno es multicausal y el deporte es una ocasión, no una causa.

Según un monitoreo del Instituto Nacional de la Mujer desarrollado en Costa Rica, las llamadas por violencia de género aumentaron un 45% durante los partidos del mundial disputado en Brasil en 2014. Losiggio define a este incremento como ‘multicausal’ y describe a los eventos futbolísticos como ‘sumamente masculinizados’, ya que en ellos “se reactivan los mandatos patriarcales que empujan a los varones a una reafirmación de su masculinidad a través de la violencia”.

Amenaza al estatus

Mientras tanto en Europa, sin importar el resultado, la violencia de género aumenta si o si después de los partidos de fútbol. Por ejemplo, la Universidad de Lancaster determinó que en Inglaterra los casos de violencia de género en el ámbito doméstico aumentan un 26% cuando la selección gana o empata y un 38% cuando pierde. Losiggio explica que esta diferencia no es casual: “La derrota deportiva activa una experiencia de humillación. El hombre que se identifica con su equipo siente la derrota como propia, como una amenaza a su estatus. Los modelos de la más alta masculinidad que tiene a mano no le ofrecen herramientas para tolerar la frustración ni tramitar la pérdida, más bien sucede lo contrario: la descarga ocurre sobre el cuerpo que tiene más próximo y sobre el que el ejercicio del dominio les resulta más ‘natural’”.

Teniendo en cuenta que, según la FIFA, 6.000 millones de personas seguirán los partidos de este Mundial y el 68% de ellas lo harán desde sus casas, no sorprendería el aumento de casos, ya que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 70% y el 80% de las mujeres víctimas de violencia por razones de género conviven con su agresor en el momento de realizar la denuncia o sufrir el ataque.

América Latina

Vale resaltar que este año el Mundial se disputa en parte en México, donde entre enero y abril del 2026 hubo 87.827 casos de violencia familiar y, como alertó el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de ese país, dos de las tres ciudadades mundialistas están dentro de los cinco estados con más casos de violencia de género registrados allí durante el período mencionado. En este sentido, Lossigio se adelanta a aclarar que el fútbol en sí no es causal de violencia de género, porque “la violencia de género no requiere una razón, sino una estructura, y el partido es su ocasión, no su causa. Quien crea que el fútbol es el problema está mirando el escenario y no el drama: la violencia de género es anterior, más profunda y más extendida que cualquier deporte”.

Con el objetivo de fortalecer la prevención y promover una cultura de protección, Early Institute, Alumbra e ILAS, a través de la plataforma VigÍA, pusieron en marcha la campaña “Hagamos equipo en casa. El silencio no protege”, una iniciativa que busca sensibilizar a las familias sobre la importancia de mantener una supervisión activa durante eventos deportivos, reuniones y festejos relacionados con el Mundial.

Las organizaciones participantes explicaron que la protección de la infancia debe mantenerse como una prioridad permanente, incluso en contextos festivos o de convivencia familiar. Durante los partidos del Mundial 2026, millones de personas se reunirán en hogares, restaurantes, bares y espacios públicos para seguir las transmisiones. En estos escenarios, recomiendan designar siempre a personas responsables de la supervisión de niñas, niños y adolescentes, evitando que toda la atención se concentre exclusivamente en el evento deportivo.

Por ello, insistieron en que el Mundial 2026 representa una oportunidad para recordar que la protección de niñas, niños y adolescentes debe estar presente en cualquier espacio de convivencia. La campaña “Hagamos equipo en casa. El silencio no protege” busca precisamente reforzar ese compromiso colectivo y recordar que la atención, el acompañamiento y la escucha son herramientas fundamentales para garantizar el bienestar y la seguridad de la infancia, dentro y fuera del hogar.

El acoso a las periodistas

Es importante destacar que la violencia no empieza y termina en el hogar: “El estadio mismo es un espacio de violencia: las barras bravas son organizaciones que ejercen violencia sobre mujeres, las hinchadas reproducen cánticos misóginos y homofóbicos, y las mujeres que trabajan en el fútbol —periodistas, árbitras, jugadoras y entrenadoras— enfrentan acoso sistemático. Ese ecosistema también necesita protocolos y también necesita que los jugadores se pronuncien”, subraya Losiggio. En esta línea, es necesario recordar que diversos jugadores se han pronunciado sobre el tema.

De hecho, Lionel Messi colaboró en 2013 con una campaña de la Municipalidad de Rosario llamada ‘Nadie gana’, campaña contra la violencia en los estadios en general. Además, en 2015 mostró públicamente su apoyo al ‘Ni Una Menos’, cuando envió un mensaje desde Barcelona acompañado de la frase ‘Basta de femicidios’. “El problema es que esas intervenciones fueron puntuales y no sostenidas, lo cual limita su alcance”, expresa con preocupación Losiggio, a la vez que critíca a quienes creen que los jugadores no deberían involucrarse: “La neutralidad es siempre una posición política. Un jugador que no habla de violencia de género está eligiendo no usar su plataforma para algo que podría cambiar vidas y esa elección también tiene consecuencias”.

El incremento de violencia no sólo tiene lugar durante partidos o campeonatos de fútbol. ONU Mujeres analizó las llamadas a emergencia durante grandes eventos masivos en general, no solo deportivos, y registró un aumento del 30% en las llamadas de emergencia por violencia familiar. Uno de los ejemplos más aberrantes y claros de esto fue el caso de violación grupal, mencionado mediáticamente como ‘La Manada’, ocurrido el 7 de julio de 2016 en Pamplona, España, durante las fiestas de San Fermín. Otro ejemplo es el de los carnavales de Brasil, donde el 50% de las mujeres relató haber sufrido acoso. Sin embargo, Lossigio establece una diferencia entre el aumento de violencia de género durante partidos de fútbol y el acaecido durante otro tipo de eventos masivos: “En recitales, eventos religiosos y celebraciones cívicas la dimensión de género de la identidad colectiva no está tan cargada ni tan activa. Eso no significa que no haya violencia de género en esos contextos, sino que el mecanismo específico del mandato masculino vinculado al resultado —ganar, perder, demostrar— opera con una particularidad que el fútbol potencia de manera singular”.

Volviendo al fútbol, el mismo informe del BID publicado en 2022, demostró que en partidos de la competencia brasileña de 2015 a 2018, incrementaron un 23,7% las denuncias de amenazas a mujeres y un 25,9% las denuncias por lesión cuando los equipos jugaron de local, siendo parejas y exparejas los principales agresores.

Fuente: Infobae y El Destape

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