
El informe, elaborado por equipos de la Universidade Federal de Santa Maria (Brasil) y el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE con datos al 12 de septiembre de 2026, actualiza el diagnóstico del fenómeno El Niño y sus proyecciones meteorológicas e hidrológicas para Chaco y el NEA. Incorpora orientaciones preventivas dirigidas a municipios y organismos de gestión del riesgo.
La Nota Técnica N°5 confirma que El Niño está establecido y que volvió a fortalecerse a fines de agosto de 2026. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el Centro de Predicción Climática de la NOAA (NOAA/CPC), el International Research Institute for Climate and Society (IRI), el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) y Copernicus, el evento alcanzará intensidad fuerte o muy fuerte.
NOAA/CPC asigna una probabilidad superior al 90 % de que el fenómeno llegue a intensidad muy fuerte hacia fines de 2026 y comienzos de 2027, y de 75 % a que el índice RONI supere los +2,5 °C entre octubre y diciembre.
La Nota Técnica aclara que estos organismos utilizan índices y metodologías distintos, y que sus estimaciones no implican de manera automática lluvias o inundaciones extraordinarias en el territorio chaqueño.
Perspectivas meteorológicas
El SMN prevé mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en el norte del Litoral, mientras que en el centro-oeste de Chaco predominarían condiciones normales.
Los modelos ECMWF-SEAS5 y NOAA/NCEP-CFSv2 coinciden parcialmente en una señal húmeda sobre sectores del Alto Paraná y de la cuenca del Uruguay, aunque difieren en la magnitud de los acumulados y en la evolución prevista para el Alto Paraguay. Entre ambos, ECMWF presenta el escenario más húmedo y con mayor dispersión entre sus miembros.
En materia hidrológica, al momento del relevamiento el Alto Paraná registraba el tránsito de una onda ordinaria en aguas medias-altas; el Iguazú se encontraba en descenso tras un pulso reciente, con capacidad de respuesta rápida; y Corrientes y Barranqueras permanecían en aguas medias, por debajo de sus niveles de alerta.
En el Alto Paraguay, la mayoría de las estaciones se mantenía dentro de la franja estacional normal, aunque por debajo de la mediana y con niveles en descenso, con algunos afluentes en estiaje. El río Uruguay, por su parte, mostraba actividad hidrológica regional, con crecidas sucesivas durante julio y septiembre, sin que sus caudales ingresen al Paraná medio.

Perspectiva hidrológica regional
El Sistema Mundial de Alerta de Inundaciones (GloFAS), de Copernicus, proyecta un aumento de los caudales del Paraná medio a partir de octubre, que se acentuaría en noviembre y diciembre. La Nota Técnica precisa que esta señal debe tomarse como una hipótesis de vigilancia y no como un pronóstico operativo de alturas hidrométricas.
El documento agrega que el escenario hidrológico resulta más intenso que el que se desprendería de otras previsiones meteorológicas, en particular NOAA/NCEP-CFSv2.
Según el boletín de la Agência Nacional de Águas (ANA) del 16 de septiembre, con datos operativos del día anterior, los reservorios con capacidad de regulación de la cuenca brasileña del Paraná almacenaban el 67,95 % de su volumen útil, con distribución heterogénea: algunos reservorios de cabecera conservaban espacio disponible, mientras Promissão y Capivara se ubicaban cerca de su capacidad máxima.
En el Iguazú, los principales reservorios presentaban niveles elevados y vertimientos asociados a la onda de crecida de septiembre. La Nota Técnica remarca que el volumen útil no ocupado no equivale automáticamente a capacidad para controlar crecidas, ya que los embalses también atienden fines energéticos, y que el volumen de espera definido por el Operador Nacional do Sistema Elétrico (ONS) era reducido o inexistente en buena parte del sistema a la fecha consultada. Por esta razón, el documento indica que no corresponde concluir, solamente a partir de GloFAS, que Corrientes superará niveles de alerta o evacuación en meses determinados.
El informe de agosto
La actualización de septiembre no modifica el diagnóstico de fondo respecto de la edición anterior: El Niño permanece establecido y continuó fortaleciéndose durante agosto. Lo que se actualiza es la intensidad observada del calentamiento, la perspectiva para el trimestre septiembre-octubre-noviembre y la situación hidrológica de las subcuencas de la Cuenca del Plata.
El documento aclara que la comparación entre ambos trimestres —agosto-septiembre-octubre en la Nota Técnica N°4 y septiembre-octubre-noviembre en la actual— debe hacerse con cautela, dado que se trata de ventanas móviles que comparten dos meses, pero no son equivalentes entre sí.
Prevención para los municipios
El documento propone un conjunto de recomendaciones de carácter general y preventivo, que cada municipio debe adaptar según su exposición, sus capacidades y sus procedimientos propios, sin que sustituyan los planes de contingencia ni los criterios oficiales de activación. Las decisiones operativas y la comunicación dirigida a la población deben basarse en los boletines, alertas y orientaciones de los organismos competentes.
Según la Nota Técnica, el fortalecimiento observado de El Niño y el inicio de la primavera justifican acelerar acciones de preparación que resulten útiles bajo distintos escenarios. El texto plantea no adoptar medidas desproporcionadas ni comunicar una emergencia de manera anticipada, y orientar el trabajo hacia revisar capacidades, reducir vulnerabilidades conocidas y asegurar que los mecanismos de respuesta puedan activarse con rapidez si los pronósticos de corto plazo o las observaciones lo requieren.

Comunicación de riesgo
La Nota Técnica dedica un apartado a la comunicación pública, que según el documento debe evitar tanto la minimización de la señal climática como su presentación como certeza de desastre. El mensaje central que proponen los autores es que El Niño aumenta probabilidades, pero no determina automáticamente los impactos, y que la preparación debe fortalecerse sin generar alarma.
El documento advierte sobre posibles confusiones originadas por la comparación de índices y productos diferentes. La difusión de un valor aislado, sin identificar el índice, la fuente, la fecha y el período al que corresponde, puede exagerar o minimizar la intensidad aparente del fenómeno, generar falsas alarmas o una falsa sensación de seguridad. Los autores subrayan que ningún índice del ENOS, considerado de manera aislada, permite anticipar cuánto lloverá, dónde ocurrirán los eventos extremos ni qué niveles alcanzarán los ríos.
El documento cierra con un llamado a que la información difundida identifique fuentes, fechas, índices y limitaciones, y remita a los canales oficiales del SMN, el Instituto Nacional del Agua (INA), la APA Chaco, Defensa Civil y los demás organismos competentes. Según los autores, El Niño modifica las probabilidades y justifica una preparación reforzada, pero los impactos concretos dependerán de dónde, cuándo y cuánto llueva, de las condiciones antecedentes y de la respuesta particular de cada subcuenca.
Fuente: UNNE Medios




