
La jueza sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue galardonada este viernes con el Premio Nobel de la Paz de 2026 “por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional”, según informó este viernes el Comité Nobel noruego.
“El compromiso de Navi Pillay con los principios jurídicos universales y su firme brújula moral son constantes a lo largo de una dilatada trayectoria. Un hilo conductor une su labor inicial en defensa de Nelson Mandela y de otras personas que se opusieron al ‘apartheid’ con su desempeño como jueza en algunos de los casos judiciales internacionales más relevantes de nuestra época”, añadió el comité.
“Navi Pillay ha exigido responsabilidades a Estados y líderes nacionales, y ha llevado esperanza a las víctimas de la violencia y los conflictos. En todos los cargos que ha ocupado, ha subrayado la responsabilidad que tienen tanto los individuos como los Estados de respetar el Estado de derecho”, indicó el escrito.
Por este motivo, el comité consideró que Pillay “ha sido fundamental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y el genocidio sean procesados”.
La ironía de Pillay contra Trump
La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, compartió en su cuenta de X el momento en que la magistrada sudafricana se enteró que había recibido el Nobel de la Paz y bromeó sobre los reclamos del republicano. “Si aplauden un poco más fuerte, quizás comparta el premio con Trump”, dijo.
Quién es Navi Pillay
Navi Pillay nació el 23 de septiembre de 1941 en Durban, Sudáfrica, en el seno de una familia originaria de Sri Lanka. Se licenció en Derecho por la Universidad de Natal en 1967, donde abrió un estudio de abogados desde el que defendió a numerosos presos políticos detenidos sin juicio, muchos de ellos activistas contra el apartheid.
En 1982 se doctoró en Derecho por Harvard, con especialización en derechos humanos y derecho internacional. Una década después cofundó el grupo internacional de derechos de las mujeres Equality Now, una organización con sede en Nueva York que lucha por los derechos de las mujeres y niñas a través de reformas legales, incidencia política y colaboración con organizaciones locales.
En 1995 fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica y desde ese mismo año hasta también 2003 ejerció como jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), donde presidió el primer fallo internacional que determinó que se había cometido un genocidio de acuerdo a los criterios establecidos en la Convención de Genocidio de 1948.
Ese fallo determinó que la violación puede constituir un acto de genocidio, reformulando así el derecho internacional humanitario y promoviendo la justicia para los sobrevivientes de la violencia sexual en los conflictos.
En 2003 pasó a ejercer como jueza en la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, puesto que ocupó hasta 2008 cuando fue nombrada alta comisionada para los derechos humanos, la más alta responsabilidad en este ámbito en el sistema de Naciones Unidas. Desde ese cargo denunció violaciones en conflictos como los de Siria, Gaza y Sri Lanka, impulsó la rendición de cuentas por crímenes de guerra y promovió la defensa de los derechos de mujeres y minorías.
En 2014 abandonó el cargo, no sin antes reprochar al Consejo de Seguridad de la ONU haber fallado a los sirios al no haber logrado parar la violencia ni investigar los crímenes cometidos.
Tras abandonar la ONU, continuó activa en la defensa de los derechos humanos: participó en grupos de reflexión sobre migración, integración y justicia en Sudáfrica y ejerció como jueza ‘ad hoc’ de la Corte Internacional de Justicia en la aplicación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, en el caso Gambia contra Myanmar.
En la actualidad preside la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, con sede en Madrid. En 2021 pasó a dirigir la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados. En julio de 2025 anunció que dejaría esta comisión en noviembre y, en septiembre, la comisión concluyó que Israel estaba cometiendo genocidio contra los palestinos en Gaza.
En diciembre del pasado año, en una entrevista a EFE, Pillay aseguró que el conflicto de Gaza fue “el más desgarrador” que le tocó analizar y subrayó que uno de los desafíos que planteó la elaboración del informe fue “la negativa de Israel a permitirnos entrar en su país y en los Territorios Palestinos para investigar”.
Entre los premios y reconocimientos que ha recibido Pillay figuran el Defender of Democracy Award de PGA (2014), el Stockholm Human Rights Award (2010) y el Premio de la Paz de Sídney (2025) “por toda una vida de defensa de los derechos humanos fundamentales, la paz con justicia y los derechos de las mujeres”.
Fuente: Página 12



