
El riesgo país volvió a escalar este viernes y quedó al borde de los 800 puntos básicos, en una jornada marcada por las pérdidas en los mercados internacionales y la caída de los activos argentinos. El indicador que elabora el JP Morgan alcanzó las 790 unidades, tras avanzar 49 puntos respecto de la última rueda, lo que representa un incremento diario del 6,6%.
El registro constituye el valor más elevado desde mediados de octubre de 2025, antes de las elecciones legislativas de aquel año. La aceleración de las últimas semanas también se refleja en las variaciones acumuladas. Durante octubre, el riesgo país aumentó un 30,1%, mientras que en lo que va de 2026 la suba llega al 38,4%.
El movimiento se produjo en un escenario financiero internacional adverso, con fuertes retrocesos en Wall Street y una nueva escalada en los precios del petróleo. Las acciones estadounidenses registraron pérdidas pronunciadas, entre ellas las de Intel, que llegaron a caer más de un 30%. Al mismo tiempo, el crudo WTI superó los US$103 por barril y el Brent alcanzó los US$112, en nuevos máximos.
En ese contexto, los activos argentinos que cotizan en Nueva York también operaron en terreno negativo. Los ADRs registraron bajas superiores al 5%, con Edenor entre los papeles más castigados, al retroceder cerca de un 7%. Transportadora de Gas del Sur perdió un 6,1% y Central Puerto cayó un 5,3%.
La tendencia se replicó en el mercado local. El índice S&P Merval retrocedió un 2,8%, mientras que las acciones que integran la Bolsa porteña mostraron pérdidas generalizadas. Transportadora de Gas del Sur encabezó las bajas, con un descenso del 6,4%.
Las señales del FMI en medio de la tensión financiera
La escalada del riesgo país se da, además, en momentos en que el Gobierno busca consolidar el programa económico y avanzar en la acumulación de reservas internacionales. El jueves, el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a insistir en la necesidad de sostener el rumbo económico y reforzar las compras de divisas para fortalecer las cuentas externas.
Tras completar la tercera revisión del programa con Argentina, el organismo también dio a conocer una serie de compromisos y líneas de trabajo acordadas con las autoridades nacionales. Entre ellas figuran el desarrollo de los mercados de capitales e hipotecarios para ampliar las fuentes de financiamiento, cambios en el mercado laboral orientados a impulsar el empleo privado y avances en las concesiones de infraestructura.
También se incluyó la facilitación de inversiones estratégicas aprobadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La portavoz del organismo, Julie Kozack, destacó que las autoridades argentinas mantienen su compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas y con la continuidad de las políticas monetarias. Según explicó, esos lineamientos apuntan a favorecer la remonetización de la economía, mejorar la administración de la liquidez y ampliar la asignación del crédito.
Sin embargo, el deterioro de los indicadores financieros vuelve a poner el foco sobre las condiciones de financiamiento de Argentina y la percepción de los inversores sobre la capacidad del país para sostener su proceso de estabilización.



