
Este miércoles 23 de septiembre, a las 8,30, en el Museo del Hombre Chaqueño ubicado en la Juan B. Justo 280, el escritor y testigo en el Juicio por la Verdad, Pedro Solans, firmará un convenio con la institución y hará entrega de una Carabina Mauser 1909, con la inscripción Ejército Argentino; que fuera utilizada por su abuelo Carlos Eleodoro Ferro como integrante de los colonos civiles que se sumaron a la represión de la policía de territorios nacionales en la Masacre de Napalpi.
La restitución de la carabina para su exhibición es parte de las medidas de reparación que fueron ordenadas en la sentencia de la jueza federal Zunilda Niremperger en el histórico Juicio del año 2022, cuyo cumplimiento promueve la Unidad Ejecutora siendo uno de los objetivos ejercicio de la memoria histórica. De acuerdo al convenio que se rubricará el arma deberá ser parte del acervo del futuro Museo por la Memoria de Napalpi que debe construirse en el edificio histórico de la Reducción en Colonia Aborigen.
Del acto participaran referentes del Idach y de comunidades indígenas, autoridades de gobierno provincial, legisladores provinciales y funcionarios judiciales; y consistirá en una visita guiada por la Muestra permanente “Napalpi, Memoria y Reparación Histórica “donde se situará la vitrina con la carabina, luego harán uso de la palabra distintas autoridades y Pedro Solans y como cierre actuara el coro Qom Chelaalapi .
La historia de la Carabina
Pedro Solans en la semana santa del año 2007, llevo adelante una entrevista muy importante a la sobreviviente Melitona Enrique, la que fue parte de su Libro Crímenes en Sangre de Editorial Sudestada, siendo uno de los primeros trabajos históricos sobre la Masacre de Napalpi que tuvieron amplia repercusión.
En el Juicio Oral el historiador Solans , declaro “: La Masacre de Napalpi fue un hecho premeditado por ende preparado y organizado con la participación de la Policía del Territorio Nacional del Chaco, de civiles colaboradores en la logística y con civiles que participaron ostentando un carácter que se lo daba el estado denominándolos gendarmes volantes. A los civiles se le proveyó de armas como winchester y carabinas mausers 1909 del ejército argentino. Incluso tengo en mi poder una carabina mausers 1909 que perteneció a mi abuelo Carlos Eleodoro Ferro , que el Ejercito le proveyó.”.
La carabina Mauser, 1909, con la inscripción en una pequeña chapa “Ejército Argentino “de 102 cm de largo, fue incorporada como una de las tantas pruebas del juicio por la Verdad y perteneció en 1924 al colono Carlos Eleodoro Ferro quien vivía en la localidad de Quitilipi y era administrador de la desmontadora Aselle.
En la reconocida fotografía del avión tomada en Napalpi en 1924, que fue hallada por la historiadora de la UNNE y Conicet Nordeste Dra. Mariana Giordano, se observa a varios civiles posando con sus carabinas Mauser que les habían sido otorgadas por el ejército argentino.




