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En cuarentena, aumentaron los abusos sexuales contra las infancias

El abuso sexual contra las infancias y juventudes sigue siendo una problemática silenciada. Sin embargo, es más frecuente de lo que nos animamos a suponer. En este contexto de aislamiento, la exposición a la vulneración de derechos es mayor.

El contexto de aislamiento social que estamos atravesando tiene consecuencias directas en el aumento de los niveles de violencia de género y vulneración de derechos cuando se vive con el agresor. La semana pasada, se viralizó un video en el cual un hombre de 72 años acosaba sexualmente a su nieta de 16. Ella le contó a su papá, pero no le creyó. Usando su celular, la joven grabó esta situación que cotidianamente vivía en su casa paterna de San Miguel de Tucumán. Publicado por una amiga en redes sociales, el video rápidamente se viralizó y logró exponer al abusador, quien fue detenido.

Esta situación develó algunas aristas que nos interesa problematizar. La inacción, tanto desde el entorno familiar de la joven como de la justicia e instituciones locales responsables de prevenir y sancionar la violencia de género, así como las violaciones a los derechos de niños, niñas y adolescentes. La exposición y revictimización a la que se vio enfrentada la joven por el tratamiento mediático irresponsable, poco ético, morboso y desde una perspectiva que no contempla el resguardo de los derechos de la joven.

Más allá de las complejidades de cada situación, el acoso y el abuso sexual contra infancias y juventudes suponen dominación y abuso de poder. Son transversales a todas las clases sociales y, en la gran mayoría de los casos, el abusador es varón y convive o es del entorno cercano a la persona abusada.

 

ESTADÍSTICAS

Los números parecen distanciarnos de las historias concretas, de los rostros, pero nos permiten ponerle una evidencia empírica a una realidad que no queremos ver: en el interior de los hogares, los abusos sexuales son más cotidianos de lo que imaginamos. Entre el 70% y el 80% de las víctimas de abuso sexual son niñas y un 95% de los abusadores son varones. En la mitad de las historias de abuso sexual infantil, los agresores viven con las víctimas y, en tres cuartas partes, son familiares directos, según el informe realizado en 2018 por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Ministerio de Justicia de la Nación.

El abuso toma muchas formas, incluso, puede haber una situación de abuso sin contacto físico, como en el caso del exhibicionismo, la seducción a través de redes sociales y la producción pornográfica. La particularidad de las situaciones de abuso tienen que ver con las dinámicas que se dan entre víctima y victimario, por las edades, por la relación de parentesco y de asimetría.

 

CÓMO ACTUAR
Los delitos contra la integridad sexual son siempre casos de frontera, de límite y de borde entre distintas disciplinas, el discurso jurídico, la psicología, el trabajo social, la perspectiva de derechos humanos y de género que entrecruzan estos delitos y eso habla de la complejidad de la problemática.

Las claves son escuchar, creer y evitar revictimizar. Creer en el relato del niñx, no buscar la pesquisa, la prueba: una vez que hay una detección o un relato de abuso sexual, lo primero que hay que hacer no es ponerse a “investigar”, sino derivar a las instituciones pertinentes. Creer en el relato del niñx es también garantizarle el no contacto con el abusador. También es importante ser cuidadosxs en no exponer a la víctima.

 

EL PAPEL DE LA ESI

Desde el 2006 contamos con la ley N° 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI), que obliga a todas las instituciones educativas, de todos los niveles, tanto públicas como privadas, a garantizar educación sexual. La ESI ha sido una de las herramientas más valiosas que ha permitido tomar conocimiento de situaciones, ya que la escuela está obligada a actuar, además de trabajar desde la promoción de derechos y la prevención. La mayoría de los casos de abuso sexual en la infancia ocurren en la familia y la mayoría se develan en la escuela.

Las clases de ESI han posibilitado que muchas niñas, jóvenes hablen al respecto o comprendan que estaban viviendo una situación de ese tipo. La ESI es crucial para la detección, pero también para generar nuevas masculinidades, trabajar sobre ciertos mandatos de hombres y mujeres.

 

DENUNCIAR EL ABUSO
Es importante romper con la naturalización e invisibilización del abuso sexual. En este contexto de aislamiento social, preventivo y obligatorio, podés llamar las 24 horas al 0800- 888- 9898 y al (351) 814 1400.

Si la persona que está sufriendo la situación de abuso tiene más de 18 años, solo él/ella puede realizar la denuncia. Si la persona que está sufriendo la situación de abuso tiene menos de 18 años, se presentan dos casos: para los hechos de abuso sexual de menores sucedidos después del 25 de octubre del 2018, cualquier persona puede realizar la denuncia; para los hechos de abuso sexual de menores sucedidos antes del 25 de octubre del 2018, sólo pueden hacer la denuncia padre, madre, tutorx, guardadorx o representante legal, salvo cuando los hechos hayan sido cometidos por dicha persona o existieren intereses contrapuestos.

En estos casos, es muy importante el rol de los operadores, es decir, las personas que se desempeñan en los servicios asistenciales policiales, sociales, educativos, de justicia o salud en el ámbito público o privado, que, en ocasión de sus funciones, tomen conocimiento de un hecho de violencia y la denuncien.

Los agentes públicos deben recibir y tramitar las denuncias de vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes, incluso si fueran formuladas por lxs mismxs niñxs o jóvenes en ausencia de sus representantes legales.

*Por: Redacción La tinta.

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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