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Es un golpe de Estado “racista, oligarca, fundamentalista y colonial”

Una referente del feminismo comunitario de Bolivia expresó el desamparo y persecución que se vive actualmente en el país vecino. Por amenazas hacia su integridad, no se difunde, pero la activista Adriana Guzmán, que ha estado en Chaco y Argentina constantemente, autorizó la transcripción de su audio como cortesía para elDIARIO de la Región, donde analiza la situación actual.

“Sé que hay mucha información confusa por eso les pedimos que nos acompañen y sigan denunciando” lo que sucede en el país, inició. “Es importante que quede claro que esto es un Golpe de Estado y a las organizaciones”, siguió, y aclaró que está “encabezado por organizaciones cívicas del oriente (boliviano, con una fuerte presencia blanca y de clase alta), por organizaciones empresariales, fundamentalistas, por terratenientes y oligarcas”. Indicó que su objetivo es “devolver la biblia al Palacio y dejarlo en manos de Dios”.

Enfatizó que es un golpe “profundamente racista, que identifica a mujeres y hombre originarios y los escarmienta”.

Sobre la violencia que se experimentó el fin de semana, relató que desde el sábado la policía se amotinó y el domingo siguieron el resto del regimiento, sumándose así al “golpe contra Evo”. “La policía ya no está en las calles, plantearon un desacato al presidente” y está así “también con los cívicos y oligarcas”.

Guzmán hizo hincapié también en los medios de comunicación “son propiedad de los empresarios, no está quedando claro que es un golpe racista”. “Están quemando las sedes de las organizaciones indignes, campesinas, del movimiento del socialismo”, dijo. “Se está quemando la casa de autoridades de indígenas, de dirigentas y dirigentes. Se nos está persiguiendo porque hemos estado en las calles buscando la forma de resistir”, expresó. “Se ha intentado demostrar desde los medios que toda la violencia viene desde el Mas o desde el Gobierno”, agregó.

Explicó que estos sectores cívicos plantean la situación como una “recuperación de la democracia. “Falso. No vivíamos en una dictadura”, aseguró. También que lo presentan como una “resistencia civil”, algo que desmintió: “son organizaciones armadas, con cascos, explosivos, que usan violencia sexual”. “Utilizan armas civiles, pero detrás están las armas de las fuerzas militares”.

La referente social afirmó que hubo secuestros y torturas. “Hay un escarmiento racista, han tomado organizaciones”. En cada lugar que tomaron han bajado, roto y quemado la bandera whipala, y “se ha orado y cantado el himno nacional. Este es un escarmiento desde el colonialismo”, manifestó.

“Las organizaciones campesinas se están reagrupando para resistir y hacer un cerco a las ciudades. Se está pidiendo que se vaya de la ciudad Luis Fernando Camacho. Han tomado la ciudad (La Paz), que es algo que no esperábamos”, reconoció y volvió a destacar que seencuentran como referentes: “escondidas y perseguidas”.

Sobre lo que fuera el llamado al diálogo de Morales, dijo que desde el Feminismo Comunitario Antipatriarcal “esto está fuera de tiempo, además la derecha no va querer ningún diálogo, la derecha quiere sacarlo de la peor manera, en condiciones humillantes, dar en su cuerpo y el de las organizaciones sociales un escarmiento a todo el país, para que siga existiendo sobre el colonialismo y el racismo, manejado por los oligarcas”. “Es importante que denuncien”, pidió a toda la comunidad internacional.

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