Derechos Humanos

“Faltan recursos humanos y económicos para hacer frente a la violencia”

La licenciada en Psicología, Natalia González, inició una experiencia comunitaria en varias localidades del interior para abordar de forma integral la violencia de género. En diálogo con este medio, habló sobre la ausencia de recursos específicos para esta problemática en crecimiento y la demanda de las mujeres de encontrarse y acompañarse. Puntualizó en la falta de perspectiva judiciales y en la importancia de generar conocimiento y redes.

 

Natalia González es licenciada en Psicología, militante feminista y por la salud mental. Hace varios años ejerce en Sáenz Peña y actualmente forma parte del equipo del Servicio Integral Amigable para Adolescentes (Siapa). Este año inició de forma autónoma una experiencia comunitaria para abordar la violencia de género en localidades como la ciudad termal y Villa Ángela.

En contacto con elDIARIO de la Región, explicó que estos talleres inician en el verano desde las actividades que la profesional coordinó para Siapa. “Por una inquietud personal, pero también como agente de salud, donde vengo notando hace algunos años la ausencia de dispositivos y de equipos de atención específicos en relación a la violencia de género, particularmente hacia las mujeres”. La especialista de salud mental indicó que también la motivó el aumento de los feminicidios y la poca respuesta del lado de la Justicia.

Los talleres, contó, tienen como objetivo generar espacios de encuentro, dejar de lado los prejuicios y mitos con respecto a los géneros, sexualidad, cuerpos disidentes, el movimiento feminista. “Los medios de comunicación (sobre todo los locales) generan confusión” y obstaculizan “que se animen a hacer las denuncias, por eso buscan acercar a las personas a estos conceptos”.

González aseguró que nota a muchas mujeres en situación de aislamiento o que “se sienten solas, tienen miedo o vergüenza de pedir ayuda”. “Este proyecto surge como modo de crear dispositivos, redes, que posibilite a las mujeres que necesitan de atención a que puedan pedir ayuda”. Explicó que si bien por el momento lo coordina sola, las redes se van extendiendo a otros referentes y dispositivos para identificar y, de ser necesario, denunciar las violencias.

“Es un proyecto comunitario que busca que cada persona que participa, sea un seminario, charla o taller que se van realizando, pueda ir apropiándose y crear sus propios espacios en sus barrios, localidades, desde distintos tipos de acciones”, agregó.

 

PERSPECTIVA

NECESARIA

La licenciada destacó que el proyecto es trabajado desde una perspectiva de género y de la educación popular: se trata “de crear conocimientos juntes”, indicó, “es muy importante sabernos con otres”. “La idea es que se puedan sumar otres profesionales”, así como otras personas, pero por el momento sostiene sola el proyecto. Sí participan otros agentes territoriales y barriales: ahí su papel puede variar como facilitadora, coordinadora o simple acompañamiento.

 

HISTORIAS

“Lo que aparece mucho es la violencia que viven en sus relaciones de pareja, puestos de trabajo, relaciones con jefes, así como la violencia obstétrica”, afirmó. “Pero principalmente, lo que viene apareciendo es en las relaciones de pareja”, remarcó.

Al socializar las áreas y números a los que se puede acudir, el efecto que va teniendo es, primero, que “se rompe el silencio, se animan a pedir ayuda”, aseguró. Además de las mujeres, también aparecen las violencias familiares con niños, niñas y adolescentes.

 

LO QUE FALTA

Sobre lo que falta por hacer o está en construcción, opinó que la mayor demanda de las mujeres en los talleres es poder sostener los espacios de encuentro: “la necesidad de juntarse, de romper con el individualismo, buscar espacios en común, de construcción colectiva”, así sea tomando mates o acompañándose.

Lo segundo, es un tema macro que se replica en un reclamo nacional y particularmente provincial: la ausencia de equipos específicos que aborden las violencias. “Muchas de nosotras tenemos diversidad de situaciones o problemáticas y una carga y estrés extra porque somos pocas”, enfatizó. “Faltan recursos humanos y económicos para hacer frente a la violencia económica, por ejemplo, la falta de refugios para que quiénes están siendo víctimas puedan transitar en el mientras, espacios transitorios de calidad, acompañados de profesionales, bien pagos”, comentó.

Hizo un paréntesis para el trabajo de las defensorías y la Unidad de Protección Integral (UPI) pero “no tienen la calidad óptima por estas cuestiones”, de precarización y falta de recursos. “Hace que muchas veces se haga la denuncia, pero después quede encajonado, por ejemplo, en el momento de la sentencia de divorcio no se tenga en cuenta la violencia para la parte económica”, explicó, haciendo foco nuevamente en la poca perspectiva de la Justicia.

“Me he encontrado con recursos importantes que tenemos y que hay que potenciarlos. La Municipalidad de Villa Ángela, refugios de iglesias evangelistas. De los talleres participaron gente de las comisarías, docentes, estudiantes, fundaciones”, agregó. “En Sáenz Peña, lo que noto que está bien establecido es el protocolo de cómo seguir en el caso de una denuncia desde la Comisaría de la Mujer”, subrayó.

 

“Muchas de nosotras tenemos diversidad de situaciones o problemáticas y una carga y estrés extra porque somos pocas”, señaló sobre este proyecto que es profesional pero también militante.

 

Gentileza

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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