La Sociedad

Felices saturnales, ayer y hoy

Un recorrido por los orígenes paganos de las festividades de fin de año y el milenario hilo conductor con nuestro presente, sobre la base de un mensaje de alegría, y de solidaridad y fraternidad.

“Una festividad pagana (a. C.) convertida en una festividad religiosa (d. C.). Que luego se convierte en una festividad del consumo (EE.UU.)”; la cita es del astrofísico y divulgador científico Niel deGrasse Tyson, y si bien guarda cierto rigor histórico, desconoce que a la par del milenario hilo conductor que guardan nuestros festejos navideños y las festividades romanas que le dieron origen, efectivamente, las saturnales romanas eran ocasión de banquetes multitudinarios, permuta de roles sociales e intercambio de regalos. Esta festividad tuvo tal arraigo popular que el Estado Romano se vio obligado a tolerar el festejo a lo largo de una semana, desde el día original, 17 de diciembre, hasta el 23, época del solsticio de invierno en el hemisferio norte, es decir, la entrada del Sol en el signo de Capricornio.

Probablemente un tiempo de descanso luego de haber finalizado las tareas de siembra. Tal fue la impronta que ganó la celebración que se terminaron sumando dos días más, para culminar el 25 de diciembre con el homenaje al “Sol Invicto”; el astro invencible, cuando los días, de nuevo, comenzaban a alargarse y la luz vencía a la oscuridad.

Es así como este tipo de monoteísmo devocional, cuyo culto había sido precedido por las fiestas en honor de Saturno, facilitó el camino al desarrollo del Cristianismo no sólo para establecer la fecha de nacimiento de Jesucristo, sino también para celebrar unas fiestas prolongadas en las que, como los romanos de antaño, los cristianos actuales se desviven en compartir la alegría, aumentar su patrimonio y cumplir con los regalos al mismo tiempo que se entregan sin recato alguno a fastuosas mesas. El derroche de felicidad y permisividad característico de las Saturnales, que se acompañaban de numerosos banquetes y entrega de regalos es, quizás, el origen de las actuales celebraciones de fin de año.

IO, SATURNALIA

El nombre de Saturnales viene del latín, Saturnalia, nombre de la festividad romana dedicada a Saturno, dios romano de la agricultura. La leyenda supone que Saturno asimilado al Cronos griego, había sido expulsado del cielo por Júpiter, desde donde llegó a Italia. Durante su reinado se vivió una mítica edad de oro; los itálicos habrían vivido una edad de oro, sin guerras ni malas cosechas, con la tierra como un paraíso de primavera eterna, donde no se conocía la propiedad privada ni tampoco la esclavitud.

De allí que durante las celebraciones el Estado romano sufragaba banquetes al que cualquiera estaba invitado, se adornaban las casas con plantas, se encendían velas y durante las celebraciones familiares se intercambiaban regalos, en homenaje a la igualdad, y la fraternidad, al punto de que los esclavos eran invitados a la mesa y servidos por sus dueños.

Así describe el poeta latino Marcial: “Mientras se alegra con sus vestidos de fiesta el caballero y el senador, señor de Roma; mientras a nuestro Júpiter sienta bien el birrete de liberto y el esclavo nacido en casa agitando el cubilete de los dados no teme la presencia del edil viendo tan de cerca el hielo de las fuentes, recibe las suertes alternas del rico y del pobre, que cada uno de los regalos que le convenga a sus comensales; éstos son frivolidades, fruslerías y otras cosas si cabe, de mensos importancia. ¿Quién lo ignora o niega cosas tan claras’ ¿Pero qué haré con preferencia, Saturno, en los días de borrachera que en vez del cielo te consagró tu propio hijo? ¿Quieres que yo escriba sobre Tebas, sobre Troya o sobre la criminal Micenas? Juego con nueces- me dirás. Yo no quiero perder las mías».

Las saturnales empalmaban con la fecha del solsticio, los cuales tienen mucha importancia en los calendarios agrícolas. De hecho, hasta hace relativamente poco tiempo las tareas y la vida diaria se organizaban en torno al calendario solar. Muchas de nuestras fiestas tienen que ver con cambios de estación y con inicios o finales de tareas agrícolas. El solsticio de invierno, siempre en el hemisferio norte, desde un punto de vista astronómico, corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste. Es el día que más hacia el sur sale el sol y el día en el que más al sur se pondrá.

Con esta celebración, también se homenajeaba a los generales romanos que habían triunfado en exitosas campañas militares. Cabe remarcar que al igual que los demás pueblos de la Antigüedad, los romanos no conocían en su propia sociedad la diferencia entre fiestas religiosas y profanas. En el año 274, el emperador Aureliano introdujo en Roma el culto del Sol Invicto procedente de Siria, cuya conmemoración se celebraba el 25 de diciembre.

EL SOL INVICTO…

DE ISAAC NEWTON

Es así como una vez conseguida la hegemonía por parte de la Iglesia católica, se tomó elementos de las Saturnales para cristianizar la celebración popular dado que los cristianos participaban también en ellas. Los padres de la Iglesia llegaron a la conclusión de que podían utilizar el mismo día y decretar el 25 – el día del Sol Invicto- como la fecha de la Natividad; así lo declaró en 354 el papa Liberio, si bien no se sabe si Jesús nació en invierno, ni siquiera si fue en Belén como sostiene la tradición.

Volviendo a deGrasse Tyson; tampoco perdió oportunidad para destilar su ironía al señalar esta última cuestión cuando años atrás escribió en una de sus redes sociales; “En este día hace mucho tiempo, un niño nació y, a los 30 años, transformaría al mundo. Feliz cumpleaños Isaac Newton nacido el 25 de diciembre de 1642″.

 

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