Sociedad

Homenaje a María Capponi: «Quiero que me recuerden como alguien que ayudó mucho»

Familiares de María, quien falleció en la jornada del lunes, la recordaron mediante las siguientes palabras.

 

Maria Capponi, o “tía Mari” como solíamos decirle, fue un miembro muy querido de nuestra familia. Era una mujer avanzada para su época. Vino desde la zona rural de Córdoba a Resistencia para poder realizar sus estudios de nivel secundario, cursados en el colegio Nuestra Señora de Itatí. Gracias a su inquietud y ansias de conocimiento, continuó aprendiendo y logró completar una tecnicatura como auxiliar de psiquiatría como becaria del gobierno de la provincia de Chaco. Luego se desempeñó como técnica en el hospital “La madre y el niño” durante varios años como manera de retribuir a nuestra provincia por su educación. A la edad de 30 años, oponiéndose a ciertos mandatos familiares pero fiel a sus convicciones, viajó a Buenos Aires para poder realizar su sueño de licenciarse como psicóloga en la Universidad de Buenos Aires. Se recibió con las mejores calificaciones y lo hizo costeando sus estudios como niñera y profesora particular.

Su desempeño profesional fue un éxito, marcado por su dedicación y estudio continuo. Sin embargo, su recorrido intelectual no terminaría allí. Logró conseguir una beca para especializarse en París, Francia. Posteriormente, regresó a Argentina donde participó en diversas asociaciones de Psicología, realizó congresos en distintos países de Latinoamérica y hasta publicó un libro “SUJETO Y EDAD”, que aborda el que fue varios años su objeto principal de estudio, la vejez.

Para nosotros “la tía Mari” fue un ejemplo de perseverancia, de progreso a través de educación y trabajo, y de ayuda a los demás. Ayudó a varios miembros de nuestra familia con su apoyo, sus palabras, y compartiendo su experiencia de vida. Durante varios años ha contribuido al ámbito académico como docente y con sus aportes. También ha abocado su labor de terapeuta a grupos de adultos mayores para generarles un espacio donde ellos han podido elaborar sus duelos y afrontar sus desafíos. Incluso en su última etapa de vida en la residencia “La Fabiana” ayudaba a otros residentes a comer. La queremos y la vamos a extrañar mucho, en especial sus charlas y apoyo con mate de por medio.

Nuestra tía Mari era elegante, elocuente, controversial, luchadora y una inspiración para trabajar con perseverancia para lograr lo que uno desea. Tu partida nos deja un vacío inmenso que será muy difícil de reemplazar. Gracias por todo tu afecto y te recordaremos siempre con mucho amor. Hasta siempre tía querida! Tus sobrinos: José Castellari, Mirta Abraham y sobrinietos: Fabián, Cecilia, Sebastián, Carolina y Valentina.

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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