
Adrián Bellomi, secretario General de ATSA y referente de la CGT, brindó una entrevista en Ciudad Televisión y advirtió sobre la inminente y profunda reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional, catalogándola como «la más grande que va a tener Argentina en su historia».
En un contundente análisis, el dirigente sindical aseguró que la central obrera utilizará «todas sus herramientas constitucionales» para frenar un proyecto que, a su juicio, busca llevar la relación laboral a la informalidad y destruir los derechos de los trabajadores registrados.
El dirigente sindical fue enfático al señalar a los supuestos autores intelectuales de la nueva legislación. «Los que están manejando la reforma laboral son Sturenegger y dos CEOs de Techint», afirmó, asegurando que la única intención es «tirar abajo todos los derechos».
También desmintió que la flexibilización genere empleo. Argumentó que la reforma solo busca favorecer a los empleadores del 6% de la población activa que está en relación de dependencia en el sector privado, y desestimó la idea de que «sacándole las vacaciones, sacándole el aguinaldo» se vaya a generar trabajo para el 90% restante.
El verdadero objetivo, según el análisis de Bellomi, es «destruir la formalidad y la relación que hay entre el empleador y el trabajador,» poniendo el foco en el meollo de la cuestión: «destruir la negociación colectiva».
Jornadas de 60 horas y vacaciones partidas
El sindicalista detalló los cambios más alarmantes que, según se rumorea, forman parte del paquete reformista:Jornada Laboral Extensa: Se habla de una jornada laboral de 12 horas diarias, con un límite de hasta 60 horas semanales, en contraposición a las 44 semanales actuales y las discusiones previas de reducirla a 35-36 horas. Otra modificación trascendental sería la de otorgar vacaciones cada 24 meses, una medida que afectaría de lleno el descanso y bienestar de los trabajadores.
Bellomi recordó que la CGT ya demostró su capacidad de acción al convocar un paro nacional el 24 de enero de 2024, a pocos días de la asunción presidencial, y reiteró que la central obrera no fue consultada para esta nueva reforma.
El problema de Argentina no son los derechos, es la producciónEl dirigente gremial sostuvo que el diagnóstico del Gobierno es erróneo. «El problema del trabajo en la Argentina no es que los compañeros tengan derecho a un aguinaldo o unas vacaciones», enfatizó.
Para Bellomi, la verdadera raíz del desempleo y la informalidad reside en la falta de industria y producción, pues el país se ha convertido en una nación de «timba financiera» y netamente extractiva.Aunque reconoció que las leyes laborales de Argentina (la LCT data de 1975) deben ser actualizadas, insistió en que cualquier reforma debe discutirse con las «patas» interesadas: empresarios y trabajadores, con el Gobierno actuando como un «árbitro» imparcial, y no como un actor que «pita todo para un lado de la cancha».
Ataque a los sindicatos y obras sociales
Además del frente laboral, Bellomi denunció la intención del Gobierno de «desregular» el dinero de las obras sociales y los gremios, en una maniobra similar a la llevada a cabo por Jair Bolsonaro en Brasil, con el objetivo final de «destruir al gremialismo».»El gremialismo es esa última barrera de defensa que los laburantes tienen, que son los que defienden como primer bastión la negociación colectiva», sostuvo.
El dirigente sindical concluyó con una dura predicción, advirtiendo que, con un país paralizado económicamente, se avecina un tiempo «de mucho conflicto social» que es «inexorable».
El análisis cerró con un llamado a la oposición para el 2027, demandando que los nuevos líderes se concentren en «industria, producción, trabajo registrado, formación, capacitación, educación y seguridad», y no solo en la retórica contra el oficialismo.




