
La emergencia hídrica continúa agravándose en Chaco y Corrientes, donde la crecida de los ríos y las lluvias de los últimos días mantienen bajo el agua a distintos sectores y obligan a más familias a abandonar sus hogares. Mientras los operativos de asistencia siguen activos, la preocupación se centra en la evolución de los niveles de los ríos y la posibilidad de que nuevas precipitaciones compliquen aún más el panorama.
En Chaco, más de 1.100 personas dejaron sus viviendas: 913 fueron evacuadas y otras 281 se retiraron por sus propios medios, según informó la secretaria de Coordinación de Gabinete provincial, Carolina Meiriño.
Una de las localidades más afectadas es Barranqueras, donde 251 personas debieron abandonar sus hogares. Allí, el río Paraná alcanzó los 7,27 metros, por encima del nivel de evacuación establecido en 6,50 metros.
En Puerto Vilelas, unas 350 familias también atraviesan las consecuencias de la emergencia, agravada por las precipitaciones y el avance del agua sobre sectores urbanos, periurbanos y rurales. La situación afecta además a productores ganaderos de la zona.
Corrientes también enfrenta un escenario crítico
La emergencia se extiende a Corrientes, donde más de 550 personas fueron evacuadas o se autoevacuaron ante el avance del agua. Las localidades ubicadas sobre las márgenes de los ríos Paraná y Uruguay permanecen entre las más comprometidas.
En la capital correntina, el Paraná llegó a los 7,43 metros, por encima del nivel de evacuación de seis metros. En Itatí superó los ocho metros, mientras que en Paso de la Patria alcanzó los 7,79 metros.
El aumento del caudal está relacionado, entre otros factores, con las lluvias abundantes registradas en las cuencas altas, particularmente en Brasil, que aportan mayores volúmenes de agua a los cursos fluviales de la región.
La preocupación por nuevas lluvias
A la crecida se suma el pronóstico de nuevas tormentas. En Chaco, el Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta naranja para gran parte del territorio provincial ante la posibilidad de fenómenos intensos.
El contexto climático está marcado por El Niño, un fenómeno que puede favorecer precipitaciones abundantes en distintas regiones de Sudamérica. La combinación de lluvias persistentes y niveles elevados de los ríos mantiene la preocupación en las zonas bajas y ribereñas, donde el agua afecta viviendas, caminos y actividades productivas.
Mientras continúa el monitoreo de los niveles fluviales, organismos provinciales y nacionales coordinan tareas de asistencia y prevención. La Agencia Federal de Emergencias y Prefectura Naval Argentina participan de los operativos, que incluyen la entrega de alimentos, agua potable y otros elementos esenciales a las comunidades afectadas.
La evolución de la crecida y el pronóstico de nuevas precipitaciones mantienen la incertidumbre en ambas provincias, donde las familias evacuadas esperan que el agua comience a retroceder para poder regresar a sus hogares.




