
En el primer trimestre de 2026, la pobreza habría alcanzado a 14,6 millones de personas, 1,8 millones más que en el tercer trimestre de 2025 (comparable porque incluye el aguinaldo para los empleados asalariados), según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) relevados por la consultora ExQuanti. De esta manera, se interrumpiría la baja del índice que comenzó tras el pico de 2024, producto de la devaluación del Gobierno de Javier Milei que llevó la pobreza hasta el 52,9%.
La pobreza alcanzó el 30% en el primer trimestre de 2026, según la medición del Observatorio de la deuda social de la UCA. En comparación con el tercer trimestre de 2025 se observa una suba de 3,1 puntos porcentuales (p.p), ya que en ese período el índice se ubicó en 26,9%. La indigencia, por su parte, pasó de 6% a 6,5%.
En el mismo sentido, la estimación del CEDLAS indicó que la pobreza se habría incrementado en casi 2 puntos (de 28,2% a 30,1%) entre los semestres de julio a diciembre 2025 y octubre 2025 y marzo 2026.
Según los datos de ExQuanti, en el primer trimestre del año habrían sido 600.000 personas las que cayeron en la pobreza en comparación con el cuarto de 2025.
Por qué se interrumpió la baja de la pobreza?
Tras el shock de 2024, se dio una recuperación de los ingresos, al ritmo de una baja de la inflación, que se detuvo en septiembre de 2025. A la par, la precarización del mercado laboral con la transferencia de empleos formales por informales y cuentapropistas generó una curva descendente del poder adquisitivo.
«El aumento de la informalidad se produce, además, en un contexto en el que la recuperación de los ingresos reales comenzó a perder dinamismo. En consecuencia, aunque el mercado de trabajo logró incorporar ocupados, una proporción creciente de esas nuevas inserciones se concentró en empleos de menor calidad, con menores niveles de protección social y mayor vulnerabilidad de los ingresos junto a una caída del empleo asalariado registrado», destacaron desde ExQuanti.
A esto se le suma que, si bien el ingreso nominal total creció un 35,6% interanual, por encima de las canastas que miden el nivel de pobreza, la distribución de los ingresos empeoró al aumentar de 0,435 a 0,442. Esto implica que la mejora promedio no se distribuyó de manera homogénea.
Asimismo, las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, que se actualizan con dos meses de rezago, perdieron poder adquisitivo al acelerarse la inflación desde septiembre del año pasado, llegando a tocar un 3,4% producto del shock internacional en marzo. A su vez, la subrepresentación de los gastos de tarifas y servicios que posee actualmente el IPC debilita la capacidad de las transferencias para sostener a los hogares más vulnerables.
El empleo no garantiza quedar fuera de la pobreza
La proporción de personas ocupadas que viven en hogares pobres aumentó del 18,1% al 20,6% (+2,5 p.p.) entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026, según el relevamiento de UCA en base a la EPH. En ese mismo período, los ocupados en hogares indigentes pasaron de 3,2% a 3,6%, un incremento de 0,4 puntos.
En conjunto, implica que uno de cada cinco trabajadores continúa siendo pobre y el empleo dejó de operar como una protección. En ese contexto, ExQuanti concluye que «el incremento de la pobreza registrado en los dos últimos trimestres resulta consistente con un mercado laboral que, si bien genera más empleo, lo hace con una composición más precaria y con una capacidad cada vez menor para sostener una reducción sostenida de la pobreza».
Fuente: Ámbito




