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La provincia recibirá importantes aportes de parte de Nación

Además de la tercera entrega del IFE, Chaco recibirá más de $490 millones de parte del Tesoro Nacional para afrontar la emergencia sanitaria. El mandatario provincial también analizó el rol de Jefe de Gabinete.

El gobernador, Jorge Capitanich, se reunió este miércoles vía teleconferencia con el presidente de la Nación, Alberto Fernández, con sus pares de las provincias, y con el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el ministro de Salud, Ginés González García.

En la oportunidad, el Gobierno nacional confirmó la bonificación de una tercera etapa para beneficiarios y beneficiarias del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) en todo el territorio argentino. “Hemos recibido la confirmación de la implementación del tercer IFE”, ratificó Capitanich.

Además, en lo que respecta a la provincia de Chaco, el gobernador anticipó también una transferencia de Aporte del Tesoro Nacional (ATN) por 494 millones de pesos.

También se refirió a “un aporte excepcional de organismos multilaterales por 64 millones de dólares para financiamiento de emergencia COVID-19”, para todas las provincias.

“Por lo demás, agradecí muy especialmente al presidente de la Nación, al ministro de Salud, a su equipo y a mis colegas gobernadores y gobernadoras que actuaron con gran solidaridad con nuestra provincia”, destacó el mandatario.

POLÍTICAS A

LARGO PLAZO

El jefe del Ejecutivo participó vía teleconferencia, junto a quienes cumplieron el rol de Jefe de Gabinete de Ministros, del debate sobre la necesidad de reconfigurar las facultades de los mismos, en pos de una mayor calidad institucional. Además, llamó a la reflexión y alertó sobre la necesidad de dejar de lado las limitaciones políticas en miras de “construir una Argentina que ponga en marcha políticas públicas a largo plazo para minimizar las etapas de crisis”.

Además, analizó su paso por el cargo en dos oportunidades y aseguró que en la etapa 2001-2002, predominaba una crisis estructural “que creímos la peor, pero es posible pensar que la crisis que atravesamos hoy, producto de la pandemia, es aún superior”, aseguró.

“Naturalmente el jefe de Gabinete debe cumplir el rol no sólo en términos de planificación de políticas públicas, el monitoreo y evaluación de los mecanismos de comunicación con la ciudadanía y la articulación con las políticas públicas en un sistema federal, sino también un sistema de rendición de cuentas ante el congreso”, explicó. Y aseguró que, en virtud de esto, se debe modificar, pero no atenuar el sistema presidencialista, el ejercicio del liderazgo a partir de la participación en la designación de los ministros de las diferentes carteras que permita una homogenización de los perfiles para hacer efectivo el cumplimiento de las directivas presidenciales para mejorar el sistema de planificación y gestión de gobierno.

ARGENTINA A

LARGO PLAZO

Durante su discurso, el primer mandatario aseguró además que existe la necesidad de modificar tres dimensiones estructurales que son la gobernabilidad y la calidad institucional, la estabilidad macroeconómica junto al crecimiento y, en tercer lugar, la inclusión social con la distribución del ingreso. “Esto, históricamente generó asimetrías estructurales, en el desenvolvimiento de las economías regionales. Esas tres tensiones, han sido históricamente irresueltas en Argentina, en sus 210 años de historia”, aseveró.

En este sentido, expresó que “tenemos un problema, y tiene que ver con entender que no vamos a salir adelante independientemente del enfoque ideológico, si no somos capaces de admitir la existencia de estas tres restricciones. Esto nos debe obligar a reflexionar sobre las restricciones en materia externa en la insuficiencia de divisas producto de una economía bimonetaria con capacidad de ahorro en moneda extranjera. Si no generamos estabilidad macroeconómica sustentable, va a ser inevitable la crisis recurrente”.

Y agregó que, además, existe una insuficiencia en la inversión pública que condiciona la logística integrada, como así también la restricción energética. “Si no resolvemos los problemas de restricción externa, logística y energética, no vamos a tener la capacidad de desenvolvimiento adecuado de ninguna institución con base constitucional u orgánica en nuestro país, porque la crisis va a ser recurrente independiente de la ideología”, aseguró.

 

 

 

 

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