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Macri: un balance del país virtual

El día en el que la Universidad Católica Argentina difundió un informe -según el cual al tercer trimestre de este año 16 millones de argentinos viven en la pobreza y 3,6 millones en la indigencia-, el presidente, Mauricio Macri, se despidió del Gobierno con una cadena nacional durante la cual realizó un insólito balance de gestión.

Mauricio Macri utilizó por primera y última vez la cadena nacional -exceptuando las destinadas al inicio de sesiones legislativas- y destacó que «por primera vez» un gobierno no peronista terminó su mandato. Tras el decreto publicado esta mañana, el presidente pidió un momento de «balance y reflexión» para analizar el país que dejó tras cuatro años de gestión.

Con separadores, abordó distintas áreas que acordó destacar con su equipo de comunicación. Recordó seis objetivos que se autoplantearon en 2015, cuando llegaron al poder: mejorar la cultura del poder y la calidad democrática; resolver el vínculo con el mundo; combatir el narcotráfico y la inseguridad; impulsar el desarrollo humano; recuperar la energía e infraestructura y corregir desequilibrios económicos. Según su parecer, se lograron «avances muy importantes en todos estos ejes». Olvidó mencionar aquel slogan de «Pobreza cero», uno de los tres que utilizó en la campaña electoral para llegar a la Casa Rosada.

«No me voy satisfecho de cuál fue el resultado de la lucha contra la inflación», fue una de las frases que les regaló a los televidentes. Sostuvo que seguirá siendo una «alternativa sana de poder» a Alberto Fernández. Y se esforzó por demostrar que le deja un mejor país al próximo gobierno, pese a la crisis económica y los números de la pobreza, la indigencia y la desocupación, por los que volvió a culpar a las PASO y a cómo votaron los argentinos.

Macri no había utilizado hasta ahora la cadena nacional por fuera de las fechas obligatorias (las aperturas de sesiones). En el decreto en el que dispuso la cadena nacional, se deshizo en explicaciones de por qué recurría a esta herramienta. Sostuvo que «el Poder Ejecutivo Nacional, previo a la finalización del mandato presidencial establecido en el artículo 90 de la Constitución Nacional, deberá informar a la ciudadanía sobre el estado de la Nación resultante de los cuatro años de gestión». De esta manera buscó camuflar una decisión política -la de hablarle a la población del país que deja- como una suerte de obligación institucional.

«La rendición de cuentas a la ciudadanía es uno de los principios fundamentales sobre los que se asienta el sistema representativo y republicano que adopta nuestra Nación como forma de gobierno», proclamó en el decreto, a toda pompa. El secretario de Medio Ambiente, Sergio Bergman, fue más sincero: «Servirá para que no se nos ponga en el lugar que no se hizo nada. No con el concepto del éxito sino con la virtud de la transparencia de cómo llegamos y cómo nos vamos».

La cadena nacional, que salió grabada, comenzó puntual a las ocho de la noche. Macri se presentó de traje y corbata, mirando a los ojos a los televidentes, con la bandera argentina a un costado. Pero rápidamente pasó a parecerse a los spots que lanzó en la campaña Juntos por el Cambio, con planos aéreos de obras, mezclados con gráficos de barras que se esforzaban por mostrar cómo mejoró su gobierno el país. El discurso se dividió en seis ejes, que fueron marcados con gráficas que anunciaban el comienzo de otro bloque. Fueron: Infraestructura y Energía, Cultura del poder y calidad, Desarrollo Humano, Economía, Relación con el mundo y Seguridad y narcotráfico. Eludió incluir un eje sobre la pobreza, una gran ausente en el balance presidencial.

LA REALIDAD

Sucede que el macrismo termina como empezó. Lejos de la verdad, abrazado al dispositivo de la mentira planificada y con diversas piezas de marketing político. Construyó una campaña para ganar las elecciones con ofertas seductoras a la población, que no cumplió cuando fue gobierno. Durante los cuatro años de gestión se dedicó a prometer un futuro venturoso que, una y otra vez, no llegó. El engaño y la distorsión de la realidad fue su estrategia política preferida. La utiliza hasta el final de su administración.

En ese sentido, cabe remarcar los indicadores señalados por el especialista en temas económicos Alfredo Zaiat en su columna en el matutino Página /12: “El salario real de los trabajadores registrados acumuló una caída del 18,5 por ciento, de acuerdo al cálculo realizado por el Instituto Estadístico de los Trabajadores de la UMET. Las jubilaciones perdieron 20 puntos en términos reales en relación a 2015; El último dato oficial del Indec muestra que en el primer semestre de 2019, la cantidad de personas por debajo de la línea de pobreza creció al 35,4 por ciento. Este porcentaje representa casi 16 millones de personas en todo el país. Se proyecta, en base a la evolución de la inflación y de los ingresos en la segunda mitad de este año, que la economía macrista terminará con un nivel de pobreza que alcanzará al 40 por ciento de la población”. Además, “los aumentos de precios en los dos mandatos del CFK fueron intensos, con un promedio del 20 al 25 por ciento, de acuerdo a estimaciones alternativas al Indec. La tasa de inflación del último año de la administración macrista será del 50 al 60 por ciento anual. La destrucción del tejido productivo fue impactante. Fueron cuatro años de deterioro constante de la actividad y del empleo. La utilización de la capacidad instalada se ubica en casi la mitad. Por otra parte, “La desindustrialización macrista fue una máquina de destruir empleos de calidad. Se perdieron 158.600 puestos de trabajo, desde noviembre de 2015 a septiembre de 2019. Equivalente a la pérdida de 13 de cada 100 empleos del sector en menos de cuatro años”.

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Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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