Sociedad

“Maestro de Maestros”: al rescate de René James Sotelo

René James Sotelo fue un hacedor; docente rural, sindicalista, e indigenista con una mirada profundamente americanista, creador de la Feria de Artesanía Aborigen chaqueña, dedicó su vida la pedagogía como eje para el desarrollo de las comunidades originarias entendiendo, que su desenvolvimiento debía ser a partir de cada una de sus culturas, respetando su idioma, su tiempo, sus formas de organización. Fue asesinado a tiros en 1981 por Lázaro Terzich, en Quitilipi. Terzich, por ese entonces director de la Escuela 14 de la Colonia Aborigen, fue juzgado, pero contó con el apoyo de los sectores más conservadores de la localidad, y en un contexto de gobierno dictatorial, logró eludir una justa condena y el crimen quedó impune.

Esta impunidad y el estigma que recayó sobre la familia Sotelo, contribuyó a desdibujar los contornos de la obra de Sotelo. Para rescatarla, su nieta, Melisa una joven comunicadora social de chaqueña, encaró junto a la cineasta Matilde Michanie del documental “Maestro de maestros”. El documental fue estrenado en Quitilipi en el marco de la Feria de Artesanía Aborigen Chaqueña René James Sotelo y en Resistencia, ayer, como parte integrante del Festival de Cine Indígena.

 elDIARIO de La Región conversó con Melisa Sotelo sobre la realización del documental, “una idea que forma parte de mi historia de vida” según afirmó. En 2008, hizo un primer intento de reunir información preguntando a las amistades de su abuelo con la idea de escribir una crónica pero no pudo avanzar mucho, ante el silencio por el hecho traumático y el tema quedó como un “asunto pendiente”, hasta el 3 de julio de 2015.

Ese día conoció a Matilde Michanie, quien visitó Quitilipi para filmar un documental sobre la fotógrafa Grete Stern Melisa, se ofreció a acompañarla a Colonia Aborigen y al museo que allí se organizó sobre Sotelo, y de ese encuentro quedó la idea de armar un registro audiovisual sobre el tema. “El viaje a Colonia Aborigen fue determinante para impulsarme a realizar la investigación. Tenía 23 años y nunca había ido a Colonia Aborigen, siempre sentí la necesidad de estar detrás de escena, me incomoda el lugar protagónico, pero cuando la gente de la Colonia se enteraba de quien era yo, mientras que a Matilde y a su equipo los miraban de lejos, a mí me abrían las puertas de su casa, me convidaban mate, me conversaban y me tomaban como alguien de su familia. Eso me partió la cabeza. Si me tratan así por ser la nieta de Sotelo, quiere decir que lo que hizo este hombre fue algo muy groso, pensé”.

Así las cosas, Melisa decidió mudarse de Córdoba, donde residía y de regreso a Chaco reanudó la investigación con recolección de fotos, textos y entrevistas en Resistencia, el interior provincial, y Buenos Aires, un periplo que culminaría en Maestro de Maestros, la historia de vida, de militancia y lucha de René Sotelo. Desde sus inicios en la década del 40, en la docencia rural, su labor sindicalista en el nacimiento mismo de la actividad en Chaco.

En el documental se describe también la tarea que caracterizará a Sotelo lo largo de su vida: la alfabetización de adultos y formación de grupos alfabetizadores, su extensa y profunda militancia en el trabajo institucional por la autonomía y valorización de las culturas ancestrales de nuestra tierra.

¿Cuándo te vino la idea de contar la historia de tu abuelo?

“Siempre tuve la inquietud, desde muy pequeña, de saber qué había pasado con mi abuelo, crecí jugando en su biblioteca, rodeada de gente que lo conoció, René Sotelo era casi un prócer, que estaba en las casas de todas las familias. Sabía que lo habían matado, un tipo que vivía a la vuelta de mi casa, al que veía cada vez que iba al colegio, que nos provocaba cada tanto a mí y a mi mamá. Mi familia después del asesinato y la impunidad quedó con un dolor muy grande, no hablaba del tema, mi mamá organizaba la Feria, pero no se hablaba mucho de quien fue mi abuelo, era una pregunta un tanto esquiva”.

¿Cómo se organizó el documental?

En 2015 comencé a revisar los archivos y la biblioteca de mi abuelo, luego las entrevistas con gente cercana que lo conoció y trabajó en sus inicios en la feria. Matilde dirigía y yo investigaba. A partir de eso, me sentí completamente sobrepasada de información. Colonia Aborigen en muchos aspectos es invisibilizada para la comunidad de Quitilipi o Machagai. Supe que por el asesinato de mi abuelo el pueblo se había divido en ese entonces, a favor y en contra. Y mi familia quedó muy estigmatizada, por haber tenido un integrante luchador como mi abuelo. Eso me quiebra la cabeza, y en eso escribo una carta con datos históricos y de archivo y con mis dudas y emociones a flor de piel, semblanzas, de todo. Cosas que me ayudaban literariamente a construir mi relato. A partir de allí se armó el guion, en base a esa carta.

¿Cómo fue el trabajo en grupo?

Matilde es una gran compañera y maestra para mí, una mujer de la que aprendo constantemente, hubo una confianza plena entre ambas. Quizás no estoy muy convencida del primer plano mío en el documental, pero confío en su mirada cinematográfica. Tuvimos una relación horizontal al discutir la peli, una muy buena forma de trabajar. Esther Fortini también trabajó codo a codo conmigo. Investigó en la Cámara de Diputados, y en archivos de diario. Y las personas que entrevisté me recibieron con mucho entusiasmo.

¿Cómo fue la recepción en Quitilipi?

Alucinante. Y también me parece muy importante haberla presentado en el Festival de Cine Indígena, porque ese tipo de actividades forman parte de las luchas de mi abuelo. En Quitilipi el cine estuvo repleto, mucha gente y muy atenta, con devoluciones muy afectivas. Al principio tenía miedo de que se aburrieran, pero terminó la proyección y la gente me paraba para hablarme y comentarme cosas. Para mi familia también fue muy especial, me acuerdo de que la hermana de mi abuelo, un pilar en mi familia, una “mujer-montaña” me abrazo, llorando y me agradeció. Fue muy fuerte, pensé, “algo bueno hicimos”.

¿Influyó el cambio de Gobierno en el proceso de realización?

El proyecto original contemplaba una serie de cuestiones muy ambiciosas, pero jamás imaginábamos en 2015 que Macri iba a ser presidente. Cuando ganó tuvimos que replantear una serie de cuestiones porque luego de derogación de la Ley de Servicios Audiovisuales se eliminaron muchos recursos. Es un momento sumamente crítico, tuvimos proyectos sub ejecutados, todo está frenado, todo lo que antes se hacía en un mes, ahora te lleva cinco o seis meses, hay una burocracia atroz.

¿Concluida la “pesquisa” sobre tu abuelo, con un formato audiovisual, qué cosas lograste averiguar?

Muchísimas, me fascinó como pensador y como organizador comunitario. Era súper proactivo, hacía organización política comunitaria todo el tiempo, inició el gremialismo en la provincia, creó la carrera de alfabetizador, generó un espacio de práctica y trabajo en Colonia Aborigen con las teorías de Paulo Freire, con prácticas de trabajo social destinadas a comprender a las culturas. Rescato el impulso a la organización política comunitaria, sin mezclarla con la política partidaria, lo cual me parece alucinante y es la lógica que sigue la Feria de Artesanía Aborigen al día de hoy. Me quedó claro que su muerte fue consecuencia de su lucha, pero que ante lo que fue la labor de su vida, su muerte es lo menos relevante.  

 

 

 

 

 

 

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