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Por las asesinadas, por las que están

Resistencia fue el epicentro chaqueño de la protesta feminista. El paro que unió a quien se considera o no del movimiento. Esta el 8 de marzo, se extendió un día más porque el duelo, la furia y la organización cada vez colma más espacios.

La lucha se hizo tan grande que se necesitaron 48 horas. No cabe tanto amor y tanta rabia. Son las 8, horario de concentración y ya las calles, los colectivos, vaticinan que será inmenso.

Cuatro pibas viajan en un 101. Están llegando una hora después, la marea se multiplicó, las mujeres cis y trans, lesbianas, travestis y no binaries ocupan desde la entrada de la UNNE hasta la esquina de Vélez Sarsfield y 9 de Julio, y más. También hay varones, eso quedó a la libre elección de cada organización, pero están acomodados detrás. Hay otros detrás de las vidrieras, de las rejas y de los muros, atrapados observan cómo se mueve el pulso rugiente del canto feminista.

Las máscaras de guerra (una guerra contra las mujeres), en consonancia al Abya Yala y las mujeres zapatistas, vociferan con voz de mujeres de barrio nucleadas en las MCC. Su columna hace otro recorrido e intervienen con Un violador en tu camino, performance de las chilenas Las Tesis.

Mientras ellas avanzan, empieza a moverse la larga columna central. El cordón de seguridad son un puñado de fotógrafas, periodistas y artistas que interviene para adentro y hacia afuera. Imperan los cantos, los tambores, el brillo y los colores. Los feminismos de trinchera y sus múltiples estrategias.

Hay trabajadoras apoyando desde adentro, se para la marcha para saludar a una anciana y una niña que saludan desde la ventana. Se distinguen los cantos escrachando a personajes del Poder municipal con denuncias por violencia de género.

Nueva parada. Cientos de personas responden “Presentes, ahora y siempre” ante el pedido de justicia por las 13 mujeres chaqueñas asesinadas en un año. Yanina Sequeira, Maira Benítez, Angelina Cáceres.

En el Superior Tribunal de Justicia, las compañeras de Al Fin Justicia, vestidas de rojo, hicieron presencia con su pedido contra los altos índices de ASI (abuso sexual en la infancia). “El 70% de los abusos a menores de edad ocurren dentro de la familia. Esa es la familia tradicional”, decían sus carteles junto al lema “Yo sí te creo”. El aborto legal, como unidad de todos los sectores.

Bajo los 40 grados de sensación térmica, las mujeres indígenas, trabajadoras, militantes, madres, niñas, ancianas, se hidrataban ante el calor que bien podía ser una metáfora de la violencia machista que aplasta, pero no es suficiente para tumbar a ninguna cuando estamos juntas.

 

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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