
La Selección Argentina está en Nueva York. No le fue nada fácil, pero no por el camino repleto de emociones que superó para estar en la final. Sino porque entre una tormenta eléctrica de Atlanta y el humo de los incendios forestales canadienses -que llegó hasta Nueva York y Nueva Jersey- le demoraron el vuelo. Los campeones del mundo trabajaron este viernes por la tarde a puertas cerradas en el campo de entrenamiento del NY Red Bulls y, más cerca de la noche, Lionel Scaloni, Dibu Martínez y nada menos que Lionel Messi participaron de un panel con celebridades del deporte que complementó a la tradicional conferencia de prensa pre-partido (esta vez dos días antes). Por España estuvieron el DT Luis de la Fuente y el volante Rodri.
“Nos gusta ganar, es un deporte competitivo. Desde chiquito fui entendiendo que también se pierde más de lo que se gana y eso me hizo crecer como persona y como jugador”, le contestó Messi al serbio Novak Djokovic, quien ofició de entrevistador del zurdo. También estuvieron el basquetbolista Kevin Durant y el exmariscal de fútbol americano Tom Brady tirando algunos centros a los protagonistas durante el caótico evento armado por la marca Fanatics (esa que a partir del 2031 reemplazará a Panini como la productora de figuritas de la FIFA) que superó con creces la capacidad permitida del lugar dada la expectativa por ver a Messi, cuya presencia no estaba confirmada.
Hubo desmayos, demoras, sus consecuentes chiflidos y muchos niños -españoles, sobre todo- ilusionados con ver a la figura del Mundial, quien se llevó varias ovaciones en esta especie de conferencia de prensa con hinchada. De todos modos, apenas pisó el escenario el crack, muchos de los asistentes se retiraron, como habiendo cumplido su misión. Estadounidenses la mayoría, como la organización estilo soccer a la cual la FIFA le cedió todo el control. En palabras de Diego Armando Maradona: si tiraban una pelota, la agarraban con la mano.
En medio de todo ese quilombo, Scaloni se hizo espacio para las reflexiones con las que nos viene calmando desde hace años. “Hay que jugar al fútbol sin pensar en lo que dicen desde afuera, como cuando éramos pequeños. La presión y todo eso queda de lado, siempre hay un mañana. No hay que preocuparse por el mañana si das todo al momento de jugar, básicamente lo que hacíamos de chiquitos”, le respondió también a Nole sobre cómo jugar ante la adversidad.
Por su parte, el Dibu dejó una definición muy a tono con el sentimiento popular que viene mostrando esta Selección: “Nosotros nos sentimos identificados con la gente. Venimos de familias trabajadoras, de padres trabajadores, el hombre y la mujer, por eso creo que hay mucha unión en el grupo. Quisiera que nos recuerden así, como a cualquier argentino, que somos trabajadores y nunca nos damos por vencidos”. Lo hizo más tarde en una conferencia de prensa tradicional.
Lleve su foto, deje sus dólares
El escenario fue un centro de convenciones de los tantos que hay en la Gran Manzana, esta vez hospedando un evento denominado Festival de Fanatics. Una verdadera mezcolanza imparable de estímulos de cuanto deporte se haya inventado, dedicado mayormente a los coleccionistas. Buena parte de la incesante marea de gente la concentró el mercado de compra, venta e intercambio de las famosas tarjetas, con precios desorbitantes que hacen parecer regaladas a las figuritas del Mundial que tanto fervor desatan en Argentina. Béisbol, básquet, fútbol americano, lucha libre, fútbol (un poco menos)… Hasta de la serie animada Pokemón había y muchas. Se trata de prácticamente un mercado con divisa propia, en la que mucha gente invierte a futuro. Como para tener una referencia de la locura manejada, tres tarjetas de Franco Colapinto en Alpine con firma incluida, iban de los 600 a los 1.000 y hasta 3.000 dólares.
La otra parte del público que agotó las entradas para el evento de cuatro días de duración fue motivada por la presencias de atletas de alto rendimiento y altísima fama, como el mencionado Djokovic, LeBron James, Serena Williams, Shaquille O’Neal, Mike Tyson, muchos de los New York Knicks recientemente campeones de la NBA y otros deportistas yanquis de menor relevancia internacional, pero buen grado de conocimiento local. Algunos se sentaron en mesitas a firmar tarjetas y camisetas o incluso posando para las fotos. Nada a cambio de nada, por supuesto. La foto que cotizó más alto fue con el base de los Knicks y nuevo héroe local Jalen Brunson: la cobraron 937 dólares. Por delante del exChicago Bulls Scottie Pippen (665) y nada menos que Mike Tyson (228). También había arcos para patear, aros para tirar -incluso uno que se movía-, simuladores de Fórmula 1, un ring de lucha libre para volar desde las cuerdas, un espacio de béisbol para lanzarle la bola a uno de esos que las atrapa. De todo… En este lío metió la FIFA a Scaloni, con lo que le gusta la tranquilidad al pujatense.
En medio de todo ese quilombo, Lionel Scaloni se hizo espacio para las reflexiones con las que nos viene calmando desde hace años.
Fuente: Página 12



