
El último dato oficial proveniente del Banco Central (BCRA) corresponde a datos de diciembre y muestra que la morosidad en los créditos bancarios se triplicó en el último año. La proporción de familias con atrasos en sus pagos pasó de niveles históricamente bajos a cifras que no se registraban desde la crisis de 2001, según el relevamiento oficial. Este deterioro se reflejó con fuerza en las tarjetas de crédito, donde el porcentaje de mora casi se duplicó en apenas seis meses, y sobre todo en préstamos personales, que subieron tanto en cantidad como en monto real.
Un estudio de una consultora especializada estimó que hacia enero la mora general, que incluye no solo bancos sino también billeteras virtuales y financieras no bancarias, se ubicó cerca del 25%. Este porcentaje multiplica varias veces los registros previos y sugiere que la presión sobre el presupuesto familiar se expandió a canales alternativos de financiamiento, utilizados con mayor frecuencia en un contexto de restricción de crédito tradicional.
El pago mínimo se consolidó como una trampa para numerosos usuarios. Esta práctica habilita continuar usando el plástico, pero alimenta el saldo con intereses elevados. Los bancos aplican sistemas de amortización que resultan onerosos para el cliente: los intereses llegan a superar el 4% mensual en pesos y el 2% en dólares. En paralelo, las promociones de cuotas fijas estimularon el consumo, pero generaron acumulación de saldos impagos.
El crecimiento de la mora en billeteras virtuales y financieras no bancarias confirmó el alcance del fenómeno más allá de los bancos. El índice de atrasos estimado por consultoras llegó al 25% en estos canales, una proporción inédita para el sector.
Las entidades financieras recomiendan actuar rápidamente ante las señales de dificultad, contactando a la institución acreedora y explorando opciones de refinanciación, consolidación o reestructuración de deuda. El contacto temprano puede evitar la acumulación de intereses y cargos adicionales, así como consecuencias más graves como la pérdida de acceso al crédito formal.
Paso a paso: recomendaciones para salir de deudas
- Elaborar un presupuesto personal Anotar todos los ingresos y gastos mensuales para identificar en qué se va el dinero y detectar posibilidades de ajuste.
- Listar y organizar todas las deudas Detallar el monto, el tipo de deuda y el costo financiero de cada una para tener una visión completa de la situación.
- Evitar nuevos consumos con tarjeta de crédito Suspender el uso del crédito para gastos corrientes hasta resolver las deudas acumuladas.
- Priorizar el pago del capital Superar la trampa del pago mínimo y destinar lo posible a reducir el saldo principal de la deuda.
- Elegir un método para planificar los pagos Considerar el método bola de nieve (empezar por las deudas más pequeñas) o el método por tasa de interés (comenzar por las más costosas).
- Consultar alternativas de refinanciación o consolidación Analizar la posibilidad de tomar un préstamo para unificar deudas y reducir la carga mensual, buscando tasas menores y plazos más largos.
- Contactar a la entidad financiera ante dificultades Informar la situación al banco o financiera para negociar reestructuraciones, períodos de gracia o nuevos planes de pago.
- Priorizar los gastos básicos Asegurar el pago de necesidades esenciales antes de asumir nuevas obligaciones.
- Buscar apoyo en el entorno cercano Considerar recurrir a familiares o amigos para afrontar pagos urgentes si las condiciones lo permiten.
Fuente: Infobae




