
El Ministerio de Salud de la Nación, liderado por Mario Lugones, anunció un recorte de 1400 puestos de trabajo en hospitales e institutos especializados, como parte de un “proceso de reestructuración”. Esta medida se suma al recorte del 30% de cargos políticos realizado a comienzos de año, según informó la cartera sanitaria, que justificó las decisiones alegando “irregularidades” en contrataciones de la gestión anterior.
Los despidos afectarán a instituciones emblemáticas como el Hospital Posadas, el Hospital Bonaparte y el Instituto Nacional del Cáncer, entre otros, así como dependencias del Ministerio de Salud, PAMI y organismos descentralizados. Los trabajadores del sector han expresado su preocupación y denuncian que la medida pone en riesgo la operatividad de estas instituciones clave.
Impacto en el Hospital Sommer
El Hospital Sommer, especializado en rehabilitación y cuidados paliativos, comenzó el año con 150 despidos y se espera que la cifra alcance a 400 empleados. Según Gustavo Tummino, secretario de Salud del Municipio de General Rodríguez, y Horacio Bellido, secretario general de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), esta decisión responde a un plan del Gobierno que busca reducir la plantilla laboral de 1.250 a 800 trabajadores.
La decisión también afecta las capacidades del Sommer en áreas como mamografía, donde recientemente recibió un reconocimiento provincial y nacional. Tummino calificó la situación como “triste” y advirtió sobre el impacto negativo en la calidad de la atención.
El Bonaparte en alerta permanente
En el Hospital Bonaparte, especializado en salud mental, la situación también es crítica. Leonardo Fernández Camacho, delegado de los trabajadores, advirtió que la baja de entre 150 y 200 profesionales dejaría al hospital inoperativo, agravando la situación tras la pérdida de 100 empleados en 2024. El personal del hospital se encuentra en alerta permanente y este jueves realizarán una asamblea para evaluar medidas.
Un patrón recurrente de desmantelamiento
Estas decisiones forman parte de un plan más amplio que apunta a la privatización, provincialización o cierre de hospitales nacionales, según admitió el propio Gobierno. La eliminación de 15 direcciones y coordinaciones, incluyendo áreas dedicadas a enfermedades como la tuberculosis y la lepra, ya había generado rechazo entre trabajadores y pacientes.
Organizaciones sindicales, pacientes y familiares continúan movilizándose para defender las instituciones afectadas y exigir al Gobierno que garantice el acceso a la salud pública de calidad.




