
Los nuevos datos oficiales del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino) correspondientes a mayo de 2026 confirman que el empleo formal en el Chaco no toca fondo. Entre noviembre de 2023 –mes previo a la asunción de Javier Milei y Leandro Zdero– y mayo de 2026, la provincia perdió 8.314 puestos de trabajo, lo que representa una contracción del 10,7%.
Se trata del sexto peor registro del país, solo superado por Santa Cruz, Tierra del Fuego, Formosa, Catamarca y Misiones.
El deterioro se acelera en el último año: entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el Chaco destruyó otros 4.437 empleos (-5,3%), evidenciando que el ritmo de caída no se desacelera.
El último dato disponible indica que solamente en mayo de este año, en comparación con abril previo, 264 personas se quedaron en la calle.
Mientras tanto, el promedio nacional se ubica en -3,8% (-241.176 puestos), una cifra que oculta la tragedia regional. El Nordeste Argentino (NEA) sufre un desplome del 9,8% en conjunto, con pérdidas que superan los 27.800 empleos –casi el 12% del total nacional– pese a concentrar apenas el 3,5% de la población económicamente activa.
Corrientes (-5,2%), Formosa (-12,0%) y Misiones (-11,3%) completan un cuadro desolador que convierte al NEA en el epicentro de la destrucción laboral.
El Chaco, con 8.314 familias que ya no cuentan con ingreso formal, paga el precio más alto de la alianza electoral que unió a Zdero con el presidente libertario. Ambos asumieron en diciembre de 2023 prometiendo «orden» y «reactivación»; dos años y medio después, los resultados son catastróficos.
Ni los discursos triunfalistas de Milei sobre el superávit fiscal ni las declaraciones optimistas de Zdero logran disimular la realidad: el empleo privado chaqueño se contrajo más del doble que el nacional y su tasa de destrucción anual supera ampliamente la de las gestiones anteriores. Mientras el gobierno nacional celebra cifras macro, en los barrios de Resistencia y el interior chaqueño los despidos se acumulan, las pymes cierran y una generación entera ve desaparecer su futuro laboral.
Detrás de cada número hay una vida rota, un proyecto cancelado. El modelo Milei-Zdero, que se promocionó como el camino a la prosperidad, ha entregado exactamente lo contrario: más pobreza, más incertidumbre y un mercado laboral devastado.
El Chaco ya no espera promesas; exige respuestas que, hasta hoy, nunca llegan.




