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Teletrabajo: el eje ordenador de la nueva normalidad

La regulación del teletrabajo obtuvo media sanción de la Cámara de Diputados y se espera que debate en el Senado la semana que viene. Este matutino dialogó con el economista y secretario adjunto de la CTA, Ruben Serruya, quien planteó: “Es de vital importancia la participación sindical y del Estado en la regulación de la modalidad”.

La semana pasada, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó la regulación del teletrabajo, con una serie de derechos y obligaciones para quienes desarrollen su actividad laboral según esta modalidad. El proyecto debe transitar el debate en el Senado aún, pero podría decirse que el teletrabajo ya es un hecho consumado, de la mano de la emergencia sanitaria que provoca la COVID-19 y en un contexto de acelerado avance de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), por lo cual seguramente será parte de la “nueva normalidad” tras la pandemia.

Entre los ejes del proyecto con media sanción figuran la limitación de la jornada laboral, mediante el llamado “Derecho a la desconexión digital”, el otorgamiento y mantenimiento de las herramientas de trabajo por parte del empleador, el respeto de los derechos sindicales y el registro en el Ministerio de Trabajo, y además que la modalidad deberá ser voluntaria, previéndose la posibilidad de revertirla.

Desde varios sectores empresariales, como la Unión Industrial Argentina (UIA), se manifestaron críticas al proyecto; básicamente, arguyen que su implementación será inviable con las nuevas reglamentaciones.

elDIARIO de la Región dialogó con el economista y secretario adjunto de la CTA, Ruben Serruya, quien destacó: “El debate del teletrabajo viene desde tiempo atrás y la pandemia lo puso en primer plano, por lo cual es beneficioso que se avance en ese sentido”. Por otra parte, alertó respecto de que “hay que tener mucho cuidado, porque hay sectores del gran empresariado que en su mayoría comienzan a plantear que esto es una forma de flexibilización de la jornada de trabajo”.

Para Serruya, la situación de aislamiento obligatorio podría habilitar un discurso según el cual “el trabajador tendrá mayor libertad, más tiempo para estar con la familia, etcétera. Pero, eso es una burda mentira, porque es imposible pasar un tiempo de calidad familiar mientras se realiza una tarea laboral; asimismo, hay una importante carga psicológica en el teletrabajo”, acotó.

Otra cuestión importante es que desde el empresariado se utilice al teletrabajo para romper la negociación colectiva de salarios, seguridad social, carga laboral, etcétera. “Existe la posibilidad de jugar con la necesidad de la persona que busca un trabajo y se realizar contrataciones reguladas desde lo individual, situación en la que la desigualdad de condiciones se torna más a favor aún del empleador. Por eso, es importante una regulación de los mecanismos de ejercicio de derechos laborales. Una tutela colectiva, por ello es importante que los sindicatos puedan accionar”.

“Contrariamente a lo que plantean los sectores empresariales, que alegan que se trata de una modalidad de trabajo más libre, la evidencia señala que pueden darse casos de pérdida de la socialización cuando se aísla al trabajador y esto puede originar una pérdida de derechos y un bloque de la solidaridad. Es de vital importancia la participación sindical y del Estado en la regulación de la modalidad y contralor público, en este caso, el Ministerio de Trabajo”.

En orden de plantear los puntos más sensibles de la regulación, Serruya subrayó lo atinente al “derecho a la jornada limitada y a los descansos, es decir, el derecho a la desconexión, que se respete el tiempo libre, para reducir el estrés psicológico de la persona”.

Otra cuestión es el derecho a la privacidad y a la intimidad, garantías de control a la buena conectividad, efectiva y segura. A modo de síntesis, Serruya plantea que la garantía de no desvirtuar el teletrabajo en un caso más de flexibilización es que la regulación contemple el “soporte colectivo de los derechos laborales”.

“Siguiendo el punto de vista de la regulación y de la importancia de la participación sindical en ello, entraríamos en la regulación del teletrabajo en el sector público”. Por último, comentó que según encuestas realizadas por instituciones educativas como la Universidad Austral, antes de la pandemia solamente el 35% de las empresas tenía trabajadores realizando actividades bajo alguna modalidad de teletrabajo. Actualmente, dicho porcentaje supera el 62% de las firmas”.

 

TELETRABAJO Y TIC

Según un estudio realizado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), hay entre un 27% y un 29% de los trabajos totales en país con posibilidad de adoptar la modalidad remota, si bien esta cifra se reduce al 18% si se considera la cantidad de hogares con uso efectivo de computadoras.

El informe señala que son alrededor de 3,3 millones los casos en todo el país de tareas que pueden realizarse a distancia, sobre un total un total de 11,7 millones de trabajadores cubiertos por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)».

Por otra parte, hay un 47% de empresas que sostendrás el teletrabajo postpandemia de coronavirus, tal cual lo indica un elevamiento realizado por la consultora Apex America y publicado por Télam a fines de junio.

Por su parte, el abogado laboralista Sebastián Negri, consultado por este medio respecto de cómo ve la regulación del teletrabajo, precisó: “La regulación de tipo provincial debería atender la inestabilidad que hay en términos de conectividad en las distintas regiones de la provincia. La fibra óptica sería una solución, pero mientras tanto no se cuente con ese servicio de modo universal, la exigibilidad deberá ser en la medida de que el servicio sea estable. Por otra parte, no existe aún una cuantía de cuánta gente podría ser alcanzada por esta modalidad”.

 

LA CONECTIVIDAD EN CHACO

Según un informe del Indec del último trimestre de 2018, Chaco aumentó su conectividad en un 1,6%, es decir, 829.714 conexiones. La red provincial de fibra óptica tiene presencia en 44 localidades, sumando también una red metropolitana en todo el Gran Resistencia y más de 130 torres distribuidas en toda la provincia.

Por otra parte, desde ECOM señalaron que a raíz del confinamiento por la pandemia el consumo general de internet se incrementó en un 30%. Algunas herramientas han tenido picos de consumo muy altos, como WhatsApp que creció un 150%, similar a los juegos en línea. Las videoconferencias crecieron un 500%, como también algunas herramientas de teletrabajo y las plataformas más usadas para ver series y películas crecieron en un promedio del 45%. Esto representa un incremento del 625% de conexiones en la provincia.

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