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Trabajadoras del Instituto de Cultura: “No hay formalidad ni derechos reconocidos”

 

 

Trabajadoras del Instituto de Cultura asistieron a elDIARIO de la Región para expresar su preocupación por las condiciones laborales que atraviesan.

Una mujer que trabaja desde hace 10 años en el Museo del Hombre Chaqueño, de nombre Yamila, comenzó diciendo: “Como precarizados, nos van renovando el contrato cada año. Dijeron que nos iban a aumentar el sueldo cada dos meses hasta equiparar con los empleados de planta, pero nunca cumplieron. No obstante, mes a mes, nosotros debemos presentar una serie de papeles para poder cobrar”.

“No tenemos seguro, no contamos con obra social ni licencias por enfermedad o maternidad. Es muy básico lo que percibimos”, agregó. “Es como si comparar algo. No hay formalidad ni derechos reconocidos”, sumó otra trabajadora de nombre Ana Clara.

Yamila detalló: “Trabajamos en horarios nocturnos y los fines de semana por amor a la Cultura. A lo mejor resistimos por eso, pero cada vez es mayor la desconsideración. La provincia se visibiliza a través de nuestro trabajo. Por ejemplo, para el 1 de agosto trabajamos con la caña con ruda un mes antes de esa fecha”.

Por otro lado, Ana Clara describió que “los trabajadores temporales representan más del 50% del presupuesto del Instituto de Cultura. Es decir, las condiciones para que los compañeros pasen a planta están dadas hace años, no lo hicieron por incumplimiento de una Ley por parte del Estado, en donde tenían que generar un concurso para que ello suceda”.

“Tanto el personal de planta del Instituto de Cultura como los trabajadores precarizados perciben uno de los salarios más bajos de la provincia. La precariedad se traduce en pobreza” lamentó Valeria González, otra trabajadora; mientras Yamila agregó que “deben tener en cuenta que detrás de un trabajador hay una familia”.

“Teniendo 10, 12 y hasta 18 años de antigüedad, hay compañeros que tienen el constante miedo de quedarse sin trabajo. Hay quienes tienen discapacidades, que sufren dolencias, y ninguna de esas situaciones son contempladas. Ni ATE, con sus afiliados, defendió esa lucha. Sumado a ello, siguen introduciendo gente en situación precaria. Por lo tanto, de 60 trabajadores pasaron a 300”, lamentó Ana Clara.

“Por Ley, el Instituto debe recibir el 1% del presupuesto provincial, lo cual nunca se cumplió. Es más, se registró que el año pasado tuvo asignado el 0.43%. Relacionado a esto, una de las consecuencias de que no exista la carrera administrativa ni la Ley del Trabajador de Cultura es que los directores no pueden estar a cargo sin complacer la línea política”, sostuvo la trabajadora.

Ana Clara añadió: “Además de eso. Hay mil formas diferentes que tienen que ver con el reconocimiento de la dignidad de los trabajadores y no implican presupuesto. Podríamos sostener que el Instituto de Cultura representa la cultura política de Chaco”.

Valeria también afirmó: “Han pasado varias gestiones que tienen responsabilidad política por los pases a planta que nunca se cumplieron y que deben responder por los compañeros que tienen miedo de organizarse y salir, de pelear por lo justo. Los delegados hemos pedido audiencia con el presidente Marcelo Gustin hace más de dos meses para tratar puntos importantes, sobre todo en cuestiones en que él puede avanzar políticamente con el gobernador Peppo, pero no tuvimos respuesta”.

Sobre la situación edilicia de los espacios donde desarrollan su trabajo, Yamila expresó que “no hay museo que no tenga problemas edilicios, sobre todo de humedad. En principio, el Museo del Hombre no tiene un lugar propio. El edificio es prestado por Secheep, pero dentro de unos años vence el comodato”.

Las trabajadoras destacaron el estado de los integrantes del coro qom Chelaalapi. “Son personas grandes, trabajan incluso desde antes de la creación del Instituto y sin embargo pasaron a planta recién en 2014”, afirmaron.

“El pase a planta me parece un acto de justicia y de reparación mínima para humanizar a los trabajadores, sobre todo en un año en que los responsables políticos se plantean una reelección”, sumó otra trabajadora, y concluyó expresando que “la cultura debe ser entendida como transversal a toda la sociedad”.

 

 

 

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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