
La profunda crisis sanitaria y social que golpea a las comunidades originarias del norte chaqueño se agravó el miércoles con un lamentable episodio que pone en evidencia la falta de asistencia sanitaria en la zona. En la mañana del 10 de junio, se confirmó la muerte de Sara Maldonado, una mujer wichí de 64 años, quien había sido trasladada de urgencia el domingo desde Nueva Pompeya hacia el hospital de Castelli, presentando un cuadro crítico con graves complicaciones pulmonares y estomacales.
Esta muerte se produce mientras se lleva adelante el quinto día del acampe masivo y pacífico de las comunidades wichí organizadas en el acceso a Nueva Pompeya, en el predio conocido como «la balanza vieja». El deceso de Maldonado profundizó la indignación y el dolor entre los manifestantes, quienes catalogaron el hecho como una «muerte evitable» derivada del abandono estructural que sufren de forma sistemática por parte de las autoridades provinciales y nacionales.
La protesta comenzó formalmente el 5 de junio, cuando familias y organizaciones de pueblos originarios provenientes del Chaco profundo —incluyendo Nueva Pompeya, Fortín Belgrano, Sauzalito, Comandancia Frías, Tres Pozos, Vizcacheral, El Sauzal y Wichí El Pintado— marcharon hacia el acceso de la localidad para instalar ollas populares de manera permanente bajo la consigna: “Basta de hambre y muertes por tuberculosis”.
«Solicitamos al Gobierno nacional y al Gobierno provincial, urgentes respuestas a nuestras necesidades. La situación de la salud es un desastre. Denunciamos la falta absoluta de ambulancias, de medicamentos, insumos básicos y médicos en El Impenetrable. Seguimos sufriendo muertes evitables causadas por chagas, tuberculosis y la desnutrición que golpea principalmente a nuestros chicos», afirmaron de manera contundente las comunidades a través de un documento público.

Un reclamo por la supervivencia
A pesar de atravesar jornadas de profundo luto y de tener que afrontar severas inclemencias meteorológicas, las asambleas comunitarias ratificaron la continuidad de la medida de fuerza. Los manifestantes sostienen la protesta mediante la recolección de leña para abastecer las ollas comunitarias, compartiendo mates y tortas fritas mientras deliberan los pasos a seguir. Según informaron, tienen previsto iniciar una movilización masiva hacia el centro urbano de Pompeya en cuanto el clima lo acompañe.
El miércoles por la mañana, una delegación de la asamblea del acampe mantuvo un encuentro con el secretario de Gobierno local. Durante la reunión, se le exigió al funcionario que el intendente interceda de manera urgente ante el gobernador para abrir un canal de comunicación telefónica directa que permita destrabar el conflicto.
Las comunidades exigen soluciones urgentes y firmadas en cuatro ejes críticos:
- Emergencia Sanitaria: incorporación inmediata de médicos, provisión de medicamentos esenciales e insumos básicos, y ambulancias adecuadas para los parajes rurales.
- Emergencia Alimentaria: apertura y financiamiento de comedores y merenderos comunitarios ante la desnutrición crónica.
- Servicios Básicos: cese inmediato de los cortes de suministro de luz y agua potable en la zona.
- Regularización Territorial: regularización de las tierras ancestrales correspondientes a la Reserva Grande.

La intervención de la Justicia ante el «genocidio silencioso»
Ante la falta de respuestas y canales de diálogo por parte de los gobiernos provincial y nacional, la justicia provincial tomará contacto directo con el territorio. Se confirmó que la defensora Adjunta del Poder Judicial de Chaco, Gisela Wirtz, visitará formalmente el acampe el viernes a las 10 para interiorizarse sobre la situación de las familias y relevar testimonios de primera mano.
Wirtz es la impulsora de la reciente medida cautelar penal por el «genocidio silencioso» que padecen las comunidades wichí de la zona. Se trata, precisamente, del sector de El Impenetrable que quedó fuera de la histórica medida cautelar dictada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2007 (la cual obliga al Estado a proveer alimentos y agua potable, pero cuyo alcance actual es limitado y no llega a cubrir de manera efectiva a estas comunidades de la zona wichí). La visita institucional genera expectativas en un escenario donde el hambre y las patologías desatendidas siguen costando vidas.




