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Unir las luchas y rebelarse: Corrientes y Resistencia gritaron Ni Una Menos

elDIARIO estuvo presente en las marchas del #3J en las ciudades de Corrientes y Resistencia. Galería de fotos.

No es que el perro rastreador se mereciera una medalla. Es que fue más útil en la búsqueda de Agostina que todos los agentes estatales. Ante la incompetencia policial y judicial, la organización en las calles.

Resistencia y Corrientes tuvieron masivas marchas en el 11° aniverario del movimiento Ni Una Menos. Por Agostina, Dulce y Noelia asesinadas recientemente; también por las víctimas locales. El movimiento marchó con las históricas luchadoras de derechos humanos, tanto como con las jóvenes estudiantes. Alumnas en uniforme escolar echando rabia en carteles y cantos, alguna quizás marchando por primera vez.

Unir las luchas y rebelarse. Con el latido de tambores y batucadas, los reclamos se fueron encontrando en puntos interseccionales en común: los femicidios, la feminización de la pobreza, los discursos de odio incentivados por Javier Milei, la falta de recursos para implementar las leyes de ESI, IVE y del cupo laboral trans, la inserción del narcotráfico y las adicciones, la Justicia que no llega o llega demasiado tarde. El proyecto de falsas denuncias de la diputada Carolina Lozada tuvo un lugar predilecto en la protesta y respondieron: “no es que se denuncia demasiado, sino que se denuncia demasiado poco”.

“Hay algo que todavía no logramos que comprendan la Justicia y los gobiernos. No es un homicidio, es un femicidio”, expresó Gladis Favretto para elDIARIO, referente de los movimientos sociales y de mujeres de Chaco. Recordó que Chaco tiene la tasa más alta de femicidios y que esto tiene que ver “con un Estado que abandona”.

Son las mujeres organizadas las que tratan de contener los diferentes tipo de violencias que atraviesan. Acompañan con comedores, con asistencia, con lucha. “Nosotras gritamos el Ni Una Menos por todas las que nos faltan, incluida Cecilia (Strzyzowski). Nosotras estuvimos ahí justicia por ella desde el primer momento”, indicó Favretto. Gloria Romero -la mamá de Cecilia, aún desaparecida y con su pareja César Sena condenado por su asesinato- encabezó el cartel de arrastre en Resistencia.

La violencia económica en las casas y la precarización laboral incluso en las áreas de género estatales se sumaron como un reclamo fuerte durente la marcha en ambas ciudades. “También es violencia las trabajadoras precarizadas hace 20 años y que el Gobierno no ha solucionado”, manifestó Favretto. En Corrientes, desde las organizaciones sociales remarcaban: “más endeudas y más empobrecidas, pero la lucha se hace en comunidad”.

Mientras en la pantallas (redes sociales, streamings y televisión) el debate es sobre la derrota del feminismo, sobre tener que volver a discutir una agenda que parecía terminada, una militante grita ante la ovación de aplausos y tambores: “no nos van a sacar de las calles”. El trabajo y el dinero en bolsillo se desploman, los sindicatos y los partidos parecieron perder toda representatividad, pero el umbral de la indignicación en las calles sigue diciendo Ni Una Menos.

Esa furia que se creía apagada apunta hoy a una Justicia impune. En las calles, fuera del algoritmo libertario, que una niña de 14 años sea asesinada no da lo mismo. La sensibilización que este tipo de violencia estructural provoca es un umbral social de respeto a la vida que el feminismo instaló en Argentina y que ninguna oleada negacionista podrá quitar del consciente colectivo, nunca más.

Cooperativa La Prensa

Cooperativa de Trabajo y Consumo Ltda La Prensa

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