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Whasek: denuncian apremios ilegales por parte de la Policía

Carlos Peñaloza, integrante de la Guardia Whasek estuvo tres días detenido en la comisaría de Fuerte Esperanza. “El martes a la noche me sacaron la ropa, me dejaron las esposas y me colgaron. Y el miércoles, lo mismo”, relató. Además, aseguró que la pareja que también está imputada por “tráfico de estupefacientes” anda en la camioneta en la que tenían el cargamento. Ahora, organismos de Derechos Humanos adelantaron que se está dando intervención a la Justicia Federal, mediante la Fiscalía de Sáenz Peña.

 

Carlos José Peñaloza, el integrante de la Whasek que fue liberado el viernes por la noche, habló con elDIARIO de la Región, y dio testimonio de lo sucedido en la comisaría de Fuerte Esperanza.

Peñaloza, imputado por “resistencia a la autoridad, privación ilegítima de la libertad y portación de armas”, en el marco del operativo que se realizó en abril en el acceso de El Sauzalito, donde una pareja transportaba 23 envoltorios de cocaína.

Ese operativo desembocó en varias causas, como había explicado el fiscal de Investigación del Juzgado Multifuero, Francisco Morales Bordón, a este medio recientemente. Una de las causas a la pareja por el tráfico de estupefacientes y la otra es a los integrantes de la Guardia Whasek por montar el operativo de control, “sin tener el poder de policía, que se atribuyen”, había explicado el fiscal.

Durante la semana, la investigación continuó, y se ordenó la detención de Carlos Peñaloza, que fue traslado a la comisaría de Fuerte Esperanza. Allí, estuvo detenido hasta el viernes, mientras los demás integrantes de la Guardia mantuvieron una protesta en la ruta pidiendo la liberación de Peñaloza.

 

RELATO EN PRIMERA PERSONA

“En principio nadie me dijo que iba a ser detenido. Fuimos de El Sauzalito a Nueva Pompeya a esperar que venga el fiscal. Había varios policías. Fiscal no me dijo que me iban a detener. En un momento, los policías me detuvieron malos. Me pusieron las esposas tan apretadas que las venas se me pusieron moradas. Me aguanté pero me dolían”, relató.

Agregó: “No tengo nada que esconder. Soy puro wichí, no soy un terrorista. Cuando me detuvieron, cambiamos de auto cada 5 kilómetros. Cambiamos de patrullero al menos 2 veces”.

“El martes a la noche, me sacaron toda la ropa, me colgaron desnudo con las manos esposadas hasta el amanecer. El miércoles a la noche lo mismo. Yo nunca vi a los policías tratar así”, comentó. «Pero yo no me canso. Voy a seguir luchando”, narró.

A mi me dijeron que “como somos wichí no somos nada. José María Paredes, jefe de la Policía de la zona, me dijo que no somos nada: que no tenemos leyes ni parlamento”, aseguró.

Por último, reflexionó: “Los que que me denunciaron andan sueltos, en la calle, con la camioneta en la que trasladaban los bultos con esa mercadería venenosa. Ella anda tranquila con su esposo y su hija”.

Por eso pedimos a la Justicia que actúe bien. Y aseveró: “Yo me canso, tenemos nuestras tierras con nuestros títulos de propiedad y vamos a defenderlas, porque somos padres y queremos defender a nuestros hijos”.

Por otra parte, fuentes fidedignas de organismos de Derechos Humanos aseguraron que se está dando intervención a la Justicia Federal, mediante la Fiscalía de Sáenz Peña.

 

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